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México.- "Claro que va", señaló Gerardo Ferrando Bravo, ex director de la Facultad de Ingeniería, respecto de su interés de ocupar la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista en las oficinas del Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), donde se desempeña como director general de Singlar, destacó que los nombres presentados ante la Junta de Gobierno se dan dentro de un proceso "natural".

Expuso que los nombres de quienes son mencionados con posibilidades para el cargo no son improvisados, sino resultado de un trabajo de toda una vida dentro de la comunidad.

En mi caso, indicó, son más de tres décadas de trabajo en áreas dependientes de la Rectoría, del Patronato, como profesor en la Facultad de Ingeniería y como director de ésta, de 2003 a febrero de 2007.

Destacó que la UNAM, una institución tan grande, compleja e importante, tiene diversos puntos que más que identificar como problemas consideró oportunidades. "Tiene áreas de una enorme fortaleza y otras con posibilidades de mejora".

Se refirió a la preocupación nacional por fortalecer el bachillerato, e indicó que "una postura muy clara que hay que tener es que el mejoramiento tiene que surgir desde dentro.

"Existen muchos programas que se han diseñado desde las instancias centrales y las escuelas de licenciatura, pero creo que los profesores del área son igualmente talentosos y responsables, y con ellos debemos trabajar", dijo Ferrando Bravo.

Mencionó que se ha iniciado recientemente un sistema abierto de bachillerato que hoy está en una etapa incipiente, y que habrá que fortalecer e institucionalizar.

Abundó que está convencido de que la UNAM seguirá siendo fundamentalmente una institución de educación presencial, pero las nuevas tecnologías brindan una oportunidad para complementar ese proceso.

Ferrando Bravo asentó que aunque se han dado esfuerzos por crear nuevas carreras y carreras interdisciplinarias, todavía hay un tramo importante por recorrer.

Hay que estar atentos también, expuso, al modelo europeo de tres años de licenciatura, dos de maestría y tres de doctorado para los jóvenes. La UNAM lo ha hecho en el Instituto de Investigaciones Biomédicas, donde tiene posibilidades de formar líderes de la materia y aplicarlo a todas las ciencias.

Expuso que en la investigación la comunidad expresa preocupaciones en diversos sentidos, como en que hay una evaluación más inclinada hacia quienes se desempeñan en el área científica, por lo que falta más en la docencia y en ciencias sociales.

Otro tema es la preocupación que existe en relación al envejecimiento de la planta académica, y lo explicó por el hecho de que cuando se jubila un mentor sus recursos se ven seriamente mermados, además de que quieren seguir activos.

Esa legión de talentos, dijo, pueden y deben ser aprovechados al servicio de la sociedad a través de programas diversos.

Ferrando Bravo se refirió a la necesidad de mantener el carácter nacional de la UNAM, que está en el impacto que tiene su quehacer, la calidad y la cantidad de profesionales que forma; el público, para incorporar cada vez más a jóvenes de familias de escasos recursos, y el gratuito.

Manifestó que "si queremos un mayor desarrollo social, avanzar de una manera más rápida para reducir las brechas sociales, la única vía, no hay otra, es la educación. Eso que nos quede claro a otros".

Sobre su carácter laico, expuso que obra en beneficio del país y genera una actitud más tolerante y plural.