Lourdes de Koster
La ex primera dama capitalizó bien su posición al lado de Vicente Fox, al grado de convertirse en una mujer con gustos excéntricos que los empresarios del país tenían que pagar a cambio de relación y cercanía con la familia presidencial.
En una entrevista que aparece en la última edición de la revista digital Reporte Indigo, el empresario Miguel Moreno Vélez descubrió la verdadera historia de una mujer, a la que ahora se cuestiona desde diferentes sectores del país, por los errores en la forma de conseguir la riqueza que ahora ostent a al lado del ex presidente Vicente Fox, en el rancho de San Cristóbal.

Miguel Moreno es consultor de empresas en materia fiscal y en la época en la que ingresa a la Fundación "Vamos México" se dedicaba a hacer promociones para empresas privadas.

Durante el sexenio de Vicente Fox, el nombre de Marta Sahagún fue convirtiéndose en sinónimo de manipulación, de excesos de poder, de corrupción y de tráfico de influencias.

Desde las primeras denuncias en la revista "Cambio", cuando se le definió como "la Evita Perón mexicana", pasando por el libro de "La Jefa" de Olga Wornat, hasta el "Fin de Fiesta en Los Pinos" de Anabel Hernández, la sombra de la primera dama eclipsó a la llamada "pareja presidencial".

Las historias del "toalla-gate", el origen poco claro de sus bolsas y vestidos de marca, los excesos de su Fundación "Vamos México", los negocios de los Bribiesca Sahagún, los favores de Pemex o de Estrella Blanca y la lista de empresarios consentidos de "la cabaña", hicieron de la señora Marta el blanco favorito para atacar al foxismo.

Pero es hasta hoy, cuando un empresario que sirvió a la Fundación "Vamos México" decide dar su testimonio, que podemos conocer el lodo del que se cubrió el plumaje del "cisne" de Vicente Fox.

En una entrevista con Anabel Hernández, el empresario Miguel Moreno Vélez va más allá de su revelación sobre el regalo del Jeep rojo.

Desde las entrañas de Los Pinos, donde convivió meses con la ex primera dama, revela lo que vio. Cobro de favores a empresarios, peticiones ilegítimas a funcionarios a través del "teléfono rojo", exigencias de relojes Bulgari y de dinero a manos llenas. Decía que todo lo hacía con la anuencia de Fox.

Es el testimonio del despliegue de poder y el tráfico de influencias con los que la ex primera dama honró "el sexenio del cambio".

Traficante de influencias

En el punto más álgido de la historia de corrupción de Vicente y Marta, un hombre con valor civil decide revelar a la sociedad los entretelones de la corrupción instalada en la Presidencia de la República durante el sexenio pasado.

Miguel Moreno Vélez, propietario del despacho MM, es conocido hoy como el hombre del Jeep rojo. Es el empresario que, a petición de Marta Sahagún, regaló a Fox el vehículo todo terreno el 1 de septiembre de 2001.

En entrevista hace una denuncia serena, clara y contundente. Vicente y Marta quedan al desnudo.

Más que una oficina de gobierno, la sede del Poder Ejecutivo era un despacho de coyotaje dirigido por la pareja presidencial.

Vicente Fox y Marta Sahagún decían ser uno solo. Y lo fueron. En todo.

Igual cogobernaban, como dijo el propio Vicente Fox, que planeaban perpetuarse en el poder lanzando a Marta como candidata a la Presidencia de la República en 2006.

Traficaron influencias en Los Pinos presionando y extorsionando a empresarios de primer y segundo nivel. Quien operaba directamente la recaudación de recursos indebidos para la pareja era Marta Sahagún. Pero no estaba sola. Ella misma dijo en todo momento que todo lo hacía con el consentimiento de Vicente.

Miguel Moreno no se esperó hasta hoy para hacer la denuncia del tráfico de influencias en Los Pinos. Lo hizo en su momento a través de la columna del periodista Francisco Ramírez. Pero, como ocurrió con las investigaciones en 2005 y 2006, no pasó nada.

Miguel Moreno narra desde el rol de testigo el modus operandi del clan Fox-Sahagún y su corrupción. Su valiente testimonio es estrujante y demoledor para la pareja presidencial. Habla de pagos millonarios con cheques que son fáciles de rastrear por las autoridades. De caprichosos regalos, como los relojes Bulgari o departamentos en Acapulco.

Pocos salen limpios. En la red de favores se mencionan los nombres del ex director del IMSS, Santiago Levy, y del ex director de Pemex, Raúl Muñoz Leos.

En la relación de Moreno con Marta Sahagún, el empresario no ganó nada, económicamente hablando. Incluso perdió cerca de 3 millones de pesos. No perdió sólo dinero, sino también la confianza en el mal llamado Gobierno del Cambio. Literalmente salió decepcionado.

Su testimonio es clave para comprender lo que sucedió en Los Pinos. Y es clave para entender por qué esto no puede quedar impune. Marta usaba la red presidencial para presionar a los secretarios de Estado.

"No me interesa atacar a nadie, no me interesa dañar a nadie, esto lo hago exclusivamente porque me parece que si tú has tenido el valor de publicar todo lo que has publicado, sería yo muy cobarde de no presentarme y narrarte lo que me estás preguntando.

"Pero exclusivamente a ti, con ningún medio lo he hecho ni me interesa hacerlo. Ni quiero ser famoso, ni nada por el estilo. Mientras más desapercibido pase, mejor", señala Miguel Moreno.

Esta es la historia detrás del ex presidente Vicente Fox y Marta Sahagún.

Un testigo en Los Pinos

Relojes Bulgari, un departamento en Coral Diamante en Acapulco, presuntos depósitos de un hijo en Houston, el pago de la luna de miel de otro hijo... Todo salía de las bolsas de empresarios que pedían gestorías y favores a Marta Sahagún de Fox. Éste es el testimonio del empresario Miguel Moreno Vélez.

-¿Cuándo conoció a la señora Marta Sahagún Jiménez?-

"Antes de conocerla a ella conocí a Gonzalo Bustamante a través de un amigo mutuo. Él me contactó porque la señora Fox estaba empezando con su Fundación y requería sistemas o métodos para poder recaudar dinero y fondear la Fundación. Ellos tenían la idea de hacer un sorteo, me lo propusieron. A mí me interesaba, era parte de lo que yo hacía y era una forma honesta y correcta de recaudar dinero, me pareció bien, lo planteamos".

-Usted menciona al señor Gonzalo Bustamante, ¿quién es él?-

"Gonzalo Bustamante es un señor que vendía radio, espacios para radio, publicidad, y es muy amigo de la señora Fox y del presidente (Vicente Fox), pero más de la señora Fox. Y era, pues, como su mano derecha para muchas cosas. Era la persona que se encargaba de ir a conseguir citas, de ir a vender, hacer y deshacer. En fin, todos los asuntos personales de la señora Fox, la mayoría los manejaba él".

-En este año y medio, ¿qué fue lo que usted vio en Los Pinos, qué fue lo que usted vio hacer y decir a la señora Marta Sahagún y al señor Gonzalo Bustamante?-

"A mí me desilusionó mucho. Yo sí pensé sinceramente que todo era de buena fe. Yo entiendo que algún gasto que ella tuviera personal era lógico que de algún lado lo sacara, no me pareció mal, pero después sí fue un tráfico de influencias terrible.

"Cómo apretaban a los empresarios, cómo les pedían dinero, cómo no cumplían lo que ofrecían a cambio de los dineros que recibían, cómo dejaron colgado a medio mundo, cómo dejaron lastimada a mucha gente por eso, porque a nadie le cumplieron y a todo mundo le pidieron dinero. A unos más a otros menos, pero quedaron mal con la mayoría de las personas".

-¿Cómo era esto, nos podría narrar un ejemplo de algunos de estos casos que usted pudo presen ciar directamente?, es decir, ¿se acercaban los empresarios voluntariamente a donar a "Vamos México" sin ninguna intención de tener nada a cambio?-

"No. Siempre previamente decían `okay', lo que yo voy a donar, o voy a comprar, es más a mí me da igual tus boletos, me da igual todo eso, yo te voy a dar una cantidad, ustedes sabrán lo que hacen con ella.".

-Entonces, ¿qué querían? ¿Los relojes para quién eran?-

"Para sus dos hijos mayores".

-¿Y ella le sugirió la marca y el modelo?-

"La marca, tenían que ser Bulgari".

-¿Y le volvieron a pedir todavía más?-

"No lo sé. No creo que les haya dado más".

-Pero, ¿lo intentaron?-

"Sí, sí. Ellos pedían todos los días a todo mundo. Incluso hubo un empresario al que ya le habían pedido dinero y que no le estaban resolviendo el problema. Pero no, no había la menor ética ni la menor seriedad.

"Yo terminé realmente desilusionado, asqueado de ver cómo se manejaron las cosas. De una señora Fox amable, sencilla, humana, se convirtió eso en una fábrica de extorsión y de pedir dinero a todo mundo. Terrible".

-¿Vicente Fox alguna vez intervino para que los empresarios que ya no querían dar aflojaran dinero a la señora Marta Sahagún?-

"No lo vi, no lo vi. Ella siempre dijo que de todo estaba enterado el presidente, que nunca hacía nada sin su autorización, pero no sé decir si fuera cierto o no".

-¿Es lo que ella decía? ¿Podría repetir por favor?-

"Sí, que todo lo que ella hacía era con la autorización del presidente (Vicente Fox). Que nunca hizo nada sin antes preguntarle su opinión".

-¿Qué otro tipo de cosas pedía Marta a cambio de resolverles sus problemas a los empresarios?-

"Pues no, no sé, las cosas no son tan así, tan frías, sino es `¡hombre!', o insinúa un regalo. O ayúdame con este programa de la Fundación, necesitamos 5 millones, o necesitamos 10 millones, lo que fuera y yo con mucho gusto te recomiendo con perenganito y te van a ayudar. Es un poco así a valores entendidos, no se entra a detalle".

-¿Viajes para ella o para su familia?-

"Yo supe de unos viajes que pagó un empresario, por ejemplo la luna de miel de Alberto (Jorge Alberto Bribiesca Sahagún) creo que se llama el segundo hijo; en fin, algunas cosas ahí sí. Sí, muchos empresarios les dieron muchos regalos y les pagaron muchas cosas. Como pidió Marta el Jeep rojo".

-¿A usted Marta Sahagún directamente le pidió algo?, ¿le sugirió?, ¿cómo fue el evento?-

"Sí, estábamos con Gonzalo Bustamante y éste comentó que acababan de regresar del rancho del presidente Bush y que había visto al presidente Bush en un Jeep rojo que le había gustado mucho y que con motivo del Segundo Informe de Gobierno le quería regalar un Jeep igual ella y Rodrigo, el hijo menor del presidente.

"Qué bueno. `Nada más que ustedes saben que yo no tengo dinero', dije bueno es razonable, ¿de dónde va a sacar esta mujer para regalar un Jeep, es un Jeep mugroso que vale 200 mil pesos, nunca lo vi como una mordida, ni lo vi como nada, ni obtuve nada a cambio como se ha dicho ahora.

"Ojalá hubiera yo obtenido algo a cambio por 200 mil pesos, pero no. Y me pareció que no estaba haciendo nada malo y con mucho gusto lo hice y con mucho gusto lo entregué. Algunos regalos, otros regalos para sus hijos, con mucho gusto".