El País
El ex terrorista italiano Cesare Battisti recibió ayer la peor de las noticias en su celda de la cárcel de Pampuda, en Brasilia: el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil aprobó, por cinco votos contra cuatro, su extradición a Italia para que cumpla la condena a cadena perpetua por el asesinato de cuatro personas.
El voto del presidente de la Corte, Gilmar Mendes, fue decisivo para que se aprobara una polémica extradición que desde hace meses enfrenta a la justicia brasileña y a Italia con el Gobierno de Luiz Ignácio Lula da Silva, que a principios de año concedió a Battisti el estatus de refugiado político.

La decisión provocó entonces una durísima reacción del Ejecutivo de Roma y de las familias de las víctimas.
Según explicó ayer Mendes a la hora de emitir su voto, "ciertos crímenes, independientemente de su finalidad política, no constituyen crímenes políticos.
De lo contrario, podríamos encontrarnos con casos de estupro, pedofilia, genocidio o tortura, entre otros, tratados como crímenes meramente políticos".

Sobre Battisti, que militó en la década de los setenta en el grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), ligado a las Brigadas Rojas, recaen en Italia los asesinatos de Antonio Santoro, Lino Sabbadin, Andrea Campagna y Pierluigi Torregiani.

El tribunal reconoció que Lula puede revocar la decisión del STF y oponerse a la extradición.
Aunque, el líder brasileño adelantó a principios de esta semana que "si la decisión de la Corte Suprema es determinante, no se discutirá, se cumplirá".