Jerusalén, Israel.- Israelíes y palestinos libran en Facebook una guerra virtual sin armas ni uniformes, pero con parecida agresividad, en la que todo comentario, bandera o definición se convierte en objeto de encendido debate.
Más de quinientos grupos relacionados con el conflicto de Oriente Medio jalonan esta popular red de contactos en Internet y, mientras unos promueven la paz y el diálogo, otros reúnen a partidarios de la destrucción de Israel o la colonización total de Gaza y Cisjordania.

En medio de este revuelo, un grupo insta con ironía a "discutir en Facebook como única manera de resolver el conflicto palestino-israelí".

¿Es Palestina un país? o ¿Cuáles son los límites geográficos de Israel?. Preguntas como éstas han generado una serie de polémicas que no han quedado sólo entre usuarios, sino que han salpicado también a los gestores de la página web.

La más reciente, que se saldó con la "victoria" de los colonos judíos en Cisjordania, tiene que ver con el perfil del usuario.

Al ingresar en Facebook, los usuarios precisan, si lo desean, sus datos personales, como el nombre, la fecha de nacimiento, los intereses y -he aquí la enjundia- el lugar de residencia.

Los habitantes de asentamientos judíos como Gush Etsion, Ariel o Maale Adumim montaron en cólera al descubrir que aparecían clasificados como residentes en "Palestina".

Una definición acertada de acuerdo a las fronteras internacionalmente reconocidas (las previas a la guerra de los Seis Días de 1967), pero inconcebible para quienes ven Judea y Samaria (el nombre bíblico de la actual Cisjordania) como parte inseparable de la "Tierra de Israel" que les ha concedido Dios.

Presionado por cartas de protesta, Facebook optó el pasado marzo por dar a elegir a los habitantes de la veintena de asentamientos registrados entre definirse como residentes en Israel o en Palestina.

Incluso Hebrón, donde unos cuatrocientos colonos judíos, casi todos armados, ocupan el centro de una ciudad de 150.000 palestinos forma parte de este modelo de "identidad a la carta".

"Esta decisión no supone sólo una toma de postura política en pro del Gobierno israelí y los grupos de colonos (...), sino que además está en clara contradicción con el derecho internacional", reza el texto de presentación del grupo creado en protesta por la medida.

Su creadora, Sarah Helaui, no cree que los responsables de Facebook tengan una "agenda política", sino que "simplemente quieren que sus clientes estén contentos".

"Eso sí, deberían ser más responsables y comprobar las cosas, como hubieran hecho en los casos en que la comunidad internacional tiene una postura más clara", matiza a Efe antes de preguntarse retóricamente si Facebook incluiría Tíbet como parte de China o Kosovo de Serbia.

Al igual que en las negociaciones políticas iniciadas el pasado diciembre entre el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, Jerusalén es otro de los temas más espinosos, tanto como la propia definición del territorio.

"Palestina" formaba parte del listado de países hasta que en octubre de 2006 desapareció sin que la compañía de Mark Zuckerberg explicase el porqué en uno de sus habituales comunicados.

La decisión supuso el nacimiento de grupos de palestinos con miles de adhesiones y amenazas de retirar su perfil de la red.

Pocos meses después, Facebook volvió a incluir Palestina en su listado de países, pero la ciudad santa, cuya parte oriental los palestinos reclaman como capital de su futuro Estado, sólo puede clasificarse como Israel.

Más allá de polémicas geográficas, los títulos de los grupos suelen ser bastante más concisos -"Contra Israel", "Contra el Holocausto en Gaza", "Palestina no es un país", "Apoyo a Israel"- y, en muchos casos, explícitos.

La batalla dialéctica sube de tono en los foros de discusión de grupos que abogan por la destrucción de Israel, la expulsión a Jordania de los palestinos o ensalzan a terroristas, algunos de los cuales han sido retirados por la compañía.

Queda por ver si el hecho de que miles de personas participen en Facebook del conflicto latente por excelencia es una positiva sustitución de las ametralladoras por los ordenadores o una mera "ampliación del campo de batalla".