Winnenden (Alemania).- Los familiares de las víctimas de la masacre de la localidad alemana de Winnenden, en la que Tim Kretschmer asesinó a 15 personas para luego quitarse la vida, exigieron hoy mediante una carta abierta que la tragedia tenga consecuencias políticas.
"En nuestro dolor, en nuestra desesperación y en nuestra rabia no queremos permanecer sin hacer nada", se lee en la carta. Los familiares quieren "ayudar a que nunca más haya otro Winnenden".

La misiva está dirigida al presidente alemán, Horst K"hler, la jefa de gobierno alemán, Angela Merkel, y el ministro del Interior de Baden-Württemberg, Günther Oettinger.

En ella se pide que se obstaculice el acceso de los jóvenes a las armas, se limiten las escenas violentas en televisión, se prohíban los videojuegos de asesinos, se tomen medidas de protección en Internet y se reglamente la información que los medios puedan dar sobre este tipo de casos.

Miles de campanas sonaron hoy en el suroeste de Alemania al comenzar en Winnenden el funeral en memoria de las 15 víctimas mortales. 900 invitados asistieron a la iglesia de San Carlos Borromeo en la plaza de Winnenden.

El obispo evangélico Frank Otfried July habló de la esperanza cristiana para las víctimas y el asesino: "No sepultaremos en el olvido tampoco al autor de esta horrible masacre, Tim Kretschmer", dijo July.

En el acto de hoy, elegido por las fuerzas políticas y sociales alemanas para manifestarse en relación con la masacre, hablarán Oettinger y K"hler ante la presencia de Merkel y otros políticos de primera línea alemanes.

Un momento conmovedor tuvo lugar cuando se recordó a las 15 víctimas. Cada uno de los nombres se leyó en voz alta, y dos jóvenes transportaron una vela con los nombres por el camino que conduce a la iglesia, donde las encendieron y las dejaron junto con una rosa amarilla sobre el altar.

A pesar de que el primer ministro del estado federado de Baden-Württemberg, Günther Oettinger, había incluso hablado de 100.000 personas que asistirían al servicio fúnebre, la asistencia a la ceremonia principal para conmemorar a las 15 víctimas fue mucho menor que la prevista.

Una hora después de empezado el oficio religioso, la policía habló de aproximadamente 7.500 personas, reunidas en 11 sitios distintos en Winnenden y siete en otras localidades próximas donde también hubo víctimas.

En Winnenden, el duelo se apoderó de la ciudad: numerosos comercios avisan "cerrado por duelo", crespones negros cuelgan de los árboles. Por las calles caminan grupos de escolares vestidos de negro que van a la iglesia al sitio donde se inició la tragedia. La policía cerró calles y desvió el tránsito, y la empresa alemana de trenes agregó vagones a las formaciones que se dirigen a la zona. Cerca de 250 periodistas de diversos países llegaron al alugar.

El autor de la masacre todavía no ha sido enterrado. "Cuándo y dónde se hará es algo que todavía no se sabe", dijo una portavoz de la policía en Waiblingen. Ante la casa donde hasta hace dos semanas vivía Tim Kretschmer, desconocidos depositaron verlas y mensajes. "No importa lo que haya ocurrido, siempre tendrás un lugar en mi corazón. Que descanses en paz", dice uno de ellos.

Mientras tanto,la policía alemana informó que en las últimas semanas cientos de oportunistas aprovecharon el efecto social de la masacre y amenazaron vía Internet con cometer asesinatos masivos.

La mayoría de las amenazas fueron notificadas rápidamente a la policía, y hasta ahora no hay indicios de que sus autores tuvieran realmente planes de cometer matanzas. En veloces procesos se condenó ya a varias decenas de jóvenes. En casos extremos, las amenazas de asesinatos masivos pueden penarse con hasta tres años de prisión en Alemania.