Redacción
Madrid.- Por unas causas o por otras, la Feria de San Isidro no terminade despegar. Si las dos primeras tardes estuvieron condicionadas por elmal juego del ganado, la de este sábado, buena parte de culpa de que no se cortarantrofeos hay que atribuírselas a la terna formada por Manolo Sánchez,Eugenio de Mora y Antonio Barrera, que desaprovecharon una buenaoportunidad de triunfo frente a una buena corrida de Peñajara.
El lote de toros desarrolló nobleza, si bien alguno le faltó el punto de transmisión necesario para poder triunfar en Madrid. Esa pujanza si la tuvo el sexto, que repitió encastado en la muleta de Antonio Barrera. Para entonces, los aficionados ya se habían decantado de parte del juego de los astados y al sevillano le costó calentar con una faena ligada, basada en el toreo en redondo, tras la cual dio una vuelta al ruedo protestada.

Con su primero, que tardeó en exceso, Barrera no pasó de discreto, lo que originó la una leve decisión de opiniones cuando salió a saludar tras pasaportarlo de estocada y descabello.

Volvían a Madrid Manolo Sánchez y Eugenio de Mora, dos toreros a los que les quedan lejos los tiempos en que abrieron la Puerta Grande del coso venteño. Lejos de su mejor estado de forma, Manolo Sánchez dejó algún natural con sabor en su primero, un animal con calidad al que no acabó de aprovechar. Con su segundo, el peor del sexteto, el vallisoletano quedó excusado pues nada había que hacer.

Por su parte, Eugenio de Mora, hizo lo más difícil: estar mal con el bueno y bien con el malo. El segundo, con poca fuerza, desarrollo gran nobleza en la muleta del toledano pero al toreo técnico y pulcro de Eugenio de Mora le sobró frialdad, y no fue tenido en cuenta por el público.

El quinto fue un animal que embistió con cierto genio en la muleta. Con este, De Mora se mostró firme y poderoso con la franela, consiguiendo algún muletazo profundo y meritorio al natural. Una estocada defectuosa empañó en parte el esfuerzo realizado por el toledano.