Vanguardia/EFE
Madrid.- Una lección de figura del toreo a cargo de Enrique Ponce, sin embargo, no encontró el eco debido en los tendidos, por ignorancia de los menos habituales o por complejos y envidias de los que realmente tienen la obligación de entender, este miércoles en Las Ventas.
FICHA DEL FESTEJO.- Toros de "Alcurrucén", desiguales de presencia, de tipo y de edad -dos cuatreños, tres cinqueños y uno a punto de cumplir seis años-, mansos, broncos y difíciles. Los peores, primero y cuarto, los dos con peligro. "No sirvió" el quinto. Distraído y con genio el segundo. Los más fáciles, tercero y sexto.

Enrique Ponce: estocada defectuosa, pinchazo y descabello (silencio tras un aviso); y estocada casi entera (división de opiniones tras una aviso).
Sebastián Castella: pinchazo y estocada caída con derrame (ovación tras un aviso); y tres pinchazos y estocada corta (silencio).
Jesús Martínez "Morenito de Aranda": dos pinchazos, echándose el toro de manso (ovación tras un aviso); y estocada caída (ovación en la despedida).
En las cuadrillas, muy bien "la infantería" de Ponce en el primero, con oportuna brega de Mariano de la Viña y eficaces pares de banderillas de los hermanos Antonio y José María Tejero. También puso un buen par en el en el tercero José Muñoz.
La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde de nubes y claros, y, aunque con ligera brisa, de agradable temperatura.

"LOS DEL CLAVEL" Y "LOS ULTRAS"
Primer día de reventa disparatada. Lo que quiere decir que se respiraba cierta frivolidad en el tendido, aportación del inevitable público "de clavel", como despectivamente les suelen llamar "los otros", la parte crítica.

Suele pasar en días como éste que los dos bandos tratan de adelantarse recíprocamente en sus juicios y apreciaciones para evitar que el festejo tome el carácter que la otra parte quiere imprimirle. Así hay momentos que la plaza parece un gallinero. Apoyan lo que quieren, si hace falta de forma frenética, y denostan lo que no les gusta, incluso con impertinencias. Lástima de plaza de Las Ventas, supuestamente la primera del mundo, que por los modales del tendido a veces deja mucho que desear.

A Ponce, como tantos ídolos en lo mejor de su carrera, no le perdonan algunos su condición de máxima figura. Torero de época por la trayectoria que lleva, plagada de gestos como el de encontrarse en Madrid con una corrida tan complicada e imposible, y jugarse la vida sin miramiento y a cambio de nada. Los de "la jet", ni se enteraron la mayoría. Los "ultras", sin una excusa verdaderamente taurina, llegaron a gritarle "¡que te estás quedando calvo!". Una pena.

Lo más importante de la tarde lo hizo Ponce con dos toros dificilísimos, el primero siempre a la defensiva, andando y pegando cabezazos; y el cuarto, reservón, bronco y con peligro.

Y a los dos les sacó muletazos increíbles a base de la mejor técnica y de muchos arrestos. Sólo Ponce es capaz de ponerse delante de los dos, intentar pegarle pases y pegárselos. Fueron muletazos increíbles sobre la base de la mejor técnica -atacando casi siempre en corto, llevándolos muy tapados-, y los arrestos, puesto que había que tragar una barbaridad.

Con una feliz paternidad recién estrenada y con sudesahogada posición económica no hay torero, ni posiblemente lo haya habido en la historia, capaz de jugársela como él. ¿Será posible que los del tendido "siete" no se den cuenta de lo importante que es para "la Fiesta" el espejo que representa Ponce?

A Castella le respetaron más, aunque tampoco se salvó de la recomendación de "¡córtate el pelo!" repetida varias veces. Su primer toro, aun siendo manso y saliendo distraído de las suertes, fue de los pocos que "se dejó" algo.

El diestro francés acertó en "los toques" para tenerlo siempre fijado, y acertó en la distancia corta, donde más y mejor se movía de "Alcurrucén". Hubo pases por la derecha, por abajo y con enjundia. Por un momento dio la sensación de triunfo, mas faltó "enemigo" -que terminaría buscando la querencia- y sobre todo contundencia con la espada. El quinto fue toro vacío por completo. Y Castella apenas estuvo más allá de las probaturas.

"Morenito de Aranda", muy valorado por la actuación que cumplió en su confirmación de alternativa, el pasado día 4, entró por la vía de la sustitución al no poder comparecer el mexicano Joselito Adame, afectado de un virus hepático.

El de Aranda contó con el lote más colaborador y se justificó. Tuvieron muy buena compostura sus dos faenas, sobre todo la primera, aunque ninguna de las dos llegó a "romper". Y destacó sobremanera en el toreo de capa, lo mismo en el recibo a su primero que en un quite al último. Quede constancia de que también pegó muletazos buenos sueltos, y que "bordó" los remates de serie, sobre todo los cambios de mano por delante y los de pecho. En los dos trasteos se echó de menos, sin embargo, la profundidad. Quizás tenía que haberse "despeinado" más, por ejemplo, como Ponce.