Vanguardia/EFE
Madrid.- Como quien toca la gloria con los dedos, el joven José MiguelPérez "Joselillo" se mostraba emocionado por su triunfo de este domingo en la plaza madrileña de Las Ventas, al exclamar al final de la corrida: "esta plaza en pie, es algo indescriptible".
"He notado como me aclamaban. Me siento muy feliz, porque me han correspondido con la misma entrega que yo he tenido. Venía a darlo todo, y no me he guardado nada. Qué público más maravilloso. Pero tengo que reconocer que yo todavía pensaba que habría más, pues llegué con el convencimiento de que me iría por la Puerta Grande. Sólo, así, salen las cosas", hablaba él solo, sin necesidad de preguntarle.

La estampa del triunfador era total, con una nube de fotógrafos y micrófonos a su alrededor mientras se guardaba la oreja que simboliza el triunfo. "Esta va para mi casa, que allí esperan otras personas con las que hay que compartir ahora, que también ellos han pasado lo suyo hasta llegar aquí", confesaba.

De las recompensas más inminentes por este trofeo, "Joselillo" no quería aventurarse en lo que puede ocurrir a partir de ahora, sonriendo pícaramente cuando se le preguntó por las sustituciones que ya se calculan en la feria. "Ojalá pueda volver. A ver qué pasa. Pero son cosas de mi apoderado y la empresa que me tiene que contratar".

En otro estado de ánimo, Sergio Aguilar comentó que había estado "muy dispuesto con dos toros muy complicados. Madrid pesa mucho, y con estos toros más. Pienso que he ido de menos a más en la tarde, pero no ha podido ser. Otra vez será".

Todavía más afectado por el resultado obtenido, un lacónico Fernando Robleño se quejaba de que "la gente nos ha pitado, no lo entiendo, con estos toros. Porque estaba claro que era totalmente imposible hacer nada. Lo he intentado de todas las maneras y, al final, lo único que me queda es un mal sabor de boca y una gran decepción".