Brenda Delabra / Vanguardia
Saltillo, Coah.- Catorce mil aficionados pusieron el ambiente al encuentro entre los Diamondbacks y los Medias Blancas, la tarde de ayer en el "Héctor Espino", los sonorenses se lucieron como anfitriones brindando un total respaldo a sus vecinos de Arizona.
Era apenas mediodía y el tránsito por las calles disponibles con acceso al estadio, veían los primeros movimientos de familias que tomaron el camino para ser parte de una fiesta de Grandes Ligas.

Algunos niños enfundados en sus uniformes de liga infantil, otros con la casaca de los D'backs y otros más hasta con la de la Selección Nacional, fueron parte del desfile previo al choque.

Al llegar a la casa de los Naranjeros, rostros serios, militarizados y hasta guardianes caninos permanecían a las afueras, en el interior cadetes, policías municipales y estatales cuidaban a las figuras de la gran carpa y a los futuros peloteros del beisobl estadounidense.

A cuenta gotas la tribuna se empezó a poblar, los madrugadores fueron afortunados pues vieron el calentamiento de sus estrellas, aprovechando la cercanía al situarse encima del dogout de Arizona que accesibles con sus fanáticos dieron la firma y una sonrisa a los ilusionados infantes y uno que otro adulto.

El más asediado fue el nicolaíta Édgar González en su caso la firma fue a través de la malla detrás del home, para luego ingresar al vestidor y enfundarse en su traje, con el que abrió el partido.

La elegancia en los uniformes de los conjuntos americanos, lució en un estadio lleno, que al cabo del tiempo animó a los peloteros y aplaudió las jugadas espectaculares, tanto que en la cuarta entrada, los aficionados se animaron a hacer la tradicional ola, dando la vuelta completa a lo largo y ancho del Estadio Héctor Espino.

Entre bebidas, helados, botanas y golosinas, el público vio un encuentro de altura que si bien no tuvo a las novenas completas y vio a varios jóvenes como protagonistas, disfrutó sanamente el Día de la Familia.

Las pancartas con mensajes a los D'backs resaltaban entre la tribuna, cuando lograron romper el cero la celebración no se hizo esperar, mucho más al lograr la hazaña de regresar al juego en el último inning, dando una satisfacción a la ciudad que los ha adoptado durante siete encuentros en territorio mexicano.