Claudia Olinda Morán
Luego del caso de violación y filicidio registrado esta semana, la Procuradora de la Familia, María Teresa Araiza Llaguno, hizo un llamado a la denuncia por parte de la familia, vecinos y maestros, cuando se sospeche del maltrato hacia un menor.
Durante el primer trimestre del año, en Coahuila se registraron mil 347 casos de maltrato y se espera que con los mecanismos de denuncia anónima y las campañas para atender la violencia infantil se reciban aun más. "Estos casos tan dolorosos y terribles mueven conciencias más que todo lo que venimos haciendo. Vamos a tratar de ayudarlos,pero sobre todo que despierten conciencia en las familias, que no guarden silencio aun cuando se sientan atemorizados o haya amenazas".

En cuanto a la posibilidad de que la madre del menor hubiese incurrido en negligencia por omisión al permitir o hacer caso omiso del maltrato, la Procuradora de la Familia señaló que aún se está analizando el caso que se encuentra ya en el ámbito judicial.

"Estamos apenas en contacto con ella. Se tiene que ver todo el ambiente y hay que ver todo el sistema alrededor, es muy fácil señalar culpables, pero hay que analizarlo bien. Lo último que supe es que ella estaba amenazada".

"Lo que puedo decirles es que no se sientan amenazados, siempre hay una forma de denunciar. Hay llamadas anónimas al 066, al 089, que nos ayuden a seguir promocionando la no violencia, que nos llamen y nos dejen hacer nuestro trabajo", afirmó la Procuradora de la Familia.

Según la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) la familia y las instituciones son los principales espacios en donde los niños, niñas y adolescentes viven situaciones de violencia, ámbitos privados en donde imperan prácticas machistas, abuso sexual, el silencio y el hecho de que para la sociedad aún es inaceptable, por no decir increíble que en el seno de la familia se den los abusos.


El caso

José Guadalupe Contreras, de dos años de edad, murió a manos de su propio padre, luego de sufrir quemaduras, golpes y abuso sexual. Su padre declaró que sospechaba que no era su hijo, la madre María Martha Contreras dijo era amenazada para callar.