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La "lucha por la educación pública tiene que ser permanente", puesto que el financiamiento para las instituciones de educación superior "no tienen que lastimar el bolsillo de los estudiantes", advierte, José Narro Robles, director de la Facultad de Medicina.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es entonces una institución "irrenunciablemente pública".

Considerado uno de los principales aspirantes a ocupar el cargo de rector para el periodo 2007-2011, Narro Robles señaló en entrevista con EL UNIVERSAL que en la relación con el gobierno federal la institución "no ha sido fuente de problemas para el gobierno en estos últimos ocho años, más bien ha sido fuente de solución a los problemas nacionales".

Planteó que la relación con el Ejecutivo para los siguientes años tiene que ser "absolutamente clara, transparente, institucional; y no pueden ser relaciones simplemente personales, sino institucionales".

Narro Robles ha sido postulado en tres ocasiones para ocupar la Rectoría, y sólo en dos de ellas (1988 y 1992) acudió a presentar su proyecto de universidad ante la Junta de Gobierno, y en la tercera ocasión (1999) declinó la invitación de participar que le hizo la Junta en favor del rector Juan Ramón de la Fuente.

Dos rectores: José Sarukhán y Juan Ramón de la Fuente, confiaron en Narro Robles para encabezar las reformas universitarias tras dos conflictos universitarios en los que el tema central fue las cuotas (1988 y 1999). Esa experiencia lo lleva a refrendar que "las cuotas no son la solución a ningún problema de carácter financiero en la universidad. No es por ahí. No es el camino".

Al hablar de los retos de la universidad, "la más importante de Iberoamérica", Narro Robles dice que "el compromiso es consolidar lo que se hace bien y revisar lo que debe ser revisable; y, transformar lo que no funciona bien".

Entre otros aspectos destaca el bachillerato, en donde se requiere mayo infraestructura, equipamiento y revisión de planes y programas de estudio.

Pero también la actualización de las licenciaturas y el posgrado. Sin dejar de lado la vocación de apoyo a la investigación básica donde lo mismo puedan destacar astrónomos y biólogos que poetas y literatos, confió.

"Es el aprendizaje de los estudiantes es donde se nos debe evaluar", señaló.

Hacia el futuro, comenta, la UNAM debe seguir con aportaciones para analizar y ofrecer alternativas para "reducir los desequilibrios, la injusticia y la desigualdad social", pero al mismo tiempo "manifestar nuestra inconformidad, porque no le toca a la UNAM resolver esos problemas".