Aracely Chantaka
Monterrey.- Un pedazo de cuerda, una rueda vieja, un teléfono descompuesto, todo puede servir para echar a volar la imaginación y convertir estos simples desechos en muñecos que se encargan de ofrecer un mensaje ecológico.
La compañía de titiriteros Binéfar se presentó en la Carpa Títeres del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007, durante su última semana.

Por este espacio han pasado 15 grupos de diferentes nacionalidades como Bélgica, Italia, Cuba, México.

En esta ocasión tocó su turno a una compañía española, la cual es dirigida por Francisco Paricio.

El nombre del montaje es "El Hombre Cigüeña", que gira alrededor de un hombre vagabundo que durante su paso por la ciudad va reuniendo rudimentarios objetos que le sirven para dar vida a personajes como "Diadema", "Pinocho" y "Pato".

Durante su travesía, el hombre aborda una balsa, en donde pesca una cigüeña, de hecho él mismo se siente una de estas aves.

En escena se busca reflejar la vida en el campo de diferentes especies como aves, conejos y peces, que se ven amenazados cuando llega la urbanización.

Las máquinas entran a este territorio para convertir lo que era pura naturaleza y aire limpio en un sitio lleno de edificios, torres y calles.

Paricio, el director de la compañía, es el encargado de personificar al "Hombre Cigüeña".

Lo que más llama la atención, además de la historia, es el ingenio de los artistas para convertir los objetos más inverosímiles en los muñecos que los acompañan en la historia.

En la aparición de cada uno de los personajes el público participó en forma entusiata para identificar a cada uno de los animales. Un xilófono y una trompetilla también fueron utilizados para darle vida a estos seres, cuyo mensaje versa sobre la importancia de preservar la naturaleza.