Aracely Chantaka
Monterrey, NL.-Dentro del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007 se presentó un montaje que consiste en un desfile de originales carros alegóricos y un show de pirotecnia, que resultó del agrado de chicos y grandes.
La cita es al caer la noche frente a las estructuras de sopladores, de ahí tres chicos vestidos de amarillo comienzan a descender a rappel de los altos hornos y esa es la señal de que el espectáculo ha comenzado.

Los jóvenes traen entre sus manos, cada uno, una bengala con las que iluminan la oscuridad de la noche y la cuales no habrán de apagar hasta que ya estén totalmente en tierra.

Una vez que ellos descienden, incluso por encima de las copas de los árboles, comienza el desfile integrado por cinco "vagones", en el primero va una estructura que simula el esqueleto de una ballena que en sus entrañas guarda celosamente un pegaso.

Luego siguen tres esferas gigantes en cuyo interior algunos tripulantes se encargan de realizar piruetas y para rematar un carro en donde se transportan los músicos que van tocando en vivo.

Los encargados de abrirles paso son unos hombres montados en unos bellos caballos percherones.

En cuanto comenzó el espectáculo, que se presenta a modo de desfile, el público se enganchó con él y no tuvo más remedio que seguirlos a lo largo de todo el recorrido.

El punto de partida es a un lado de la pista de hielo y concluye en la arcada de Cintermex.

La luz tenue es rota de vez en cuando a lo largo del recorrido por los fuegos artificiales, que sorprenden a la audiencia.

La duración es de casi una hora y media, pero el público que tiene la paciencia de acompañar a los artistas durante todo el desfile al final recibe su recompensa.

El punto culminante es cuando de las entrañas de la ballena emerge el pegaso, que gracias a la ayuda de una grúa comienza a volar por encima de las cabezas del público.

Aunque la figura mitológica está construida en metal y lo monta uno de los artistas del espectáculo con gran facilidad se logra que dé la impresión de surcar el cielo desplegando sus alas.

Una enorme luz que lo ilumina y al final un estallido de pirotecnia vuelven a los espectadores a la realidad después de un recorrido que parece un mágico sueño.