París.- La selección de fútbol de Francia está lista para afrontar mañana ante la combativa Irlanda los 90 minutos con los que podría terminar el deber pendiente desde octubre: clasificarse para el Mundial de Sudáfrica 2010.

Serbia le arrebató con total justicia la posibilidad de hacerlo directamente un mes atrás, pero el 1-0 del sábado en Dublín dieron un empujón de confianza a "Les Bleus" y a su cuestionado técnico, Raymond Domenech, que no quiere confianzas en su tropa.
París.- La selección de fútbol de Francia está lista para afrontar mañana ante la combativa Irlanda los 90 minutos con los que podría terminar el deber pendiente desde octubre: clasificarse para el Mundial de Sudáfrica 2010.

Serbia le arrebató con total justicia la posibilidad de hacerlo directamente un mes atrás, pero el 1-0 del sábado en Dublín dieron un empujón de confianza a "Les Bleus" y a su cuestionado técnico, Raymond Domenech, que no quiere confianzas en su tropa.

"Hay 180 minutos, 90 por delante. Los irlandeses jugaron muy bien y son muy capaces de reaccionar, así que debemos estar vigilantes", señaló el seleccionador, que no podrá contar con los lesionados Eric Abidal y Jeremy Toulalan para el duelo de París en el estadio de Saint Denis.

Nadie en Francia espera una sorpresa desagradable de la magnitud de la última sufrida por la hinchada, exactamente 16 años y un día antes del choque de mañana.

En 1993, los galos se quedaron insospechadamente fuera de Estados Unidos 94 al perder en el Parque de los Príncipes ante Bulgaria un encuentro con el que hubiesen conseguido la clasificación apenas con el empate.

Pero el capitán Thierry Henry sintonizó la misma frecuencia que Domenech y avisó que los visitantes "siguen siendo un equipo muy difícil de batir".

En el búnker irlandés, la creencia de que todavía hay esperanzas ciertas de alcanzar un Mundial por cuarta vez en su historia tras estar presente en Italia 90, Estados Unidos 94 y Corea/Japón 2002 es moneda corriente.

"Está 50 y 50 (la eliminatoria). Sólo pasó la mitad del camino y cualquier cosa puede pasar. En mi tiempo en Italia y en mi tiempo aquí con Irlanda vi muchos resultados sorprendentes", aseguró el italiano Giovanni Trapattoni, seleccionador "irish".

El capitán Robbie Keane, estrella del Tottenham Hotspur, secundó el discurso, intentando mantener la moral alta. "Debemos creer que podemos ir allí y ganar. No hay dudas de que podemos hacerlo", arengó.

Pese a la derrota como local, Trap no piensa en hacer cambios: "Todos jugaron bien (en la ida). No tengo en mente cambiar nada".

El partido comenzará a las 21 horas (local, 20:00 GMT) y será dirigido por el sueco Martin Hansson.