Washington, EU.- La saga cinematográfica "Saw" estrena mañana el cuarto episodio de una franquicia que cumple su tradición anual desde 2004, y una vez más acude a las carteleras de EE.UU. pocos días antes de la celebración de Halloween.
"Saw" plasma en imágenes las torturas y asesinatos que una mente enferma planea como un juego mortal entre sus víctimas, a las que ofrece una pequeña vía para su salvación, que en la mayoría de los casos resulta inviable o, al menos, terriblemente dolorosa.

El reto marcado por los productores de la cinta es mantener el atractivo de la historia sin el protagonismo de Jigsaw, nombre por el que se conoce al macabro cerebro que se esconde tras los asesinatos, y quien murió en la tercera entrega.

"Nuestro reto era saber cómo hacer que la historia siguiera adelante con la presencia de Tobin Bell tras matar a Jigsaw", dijo en la presentación del filme el productor Mark Burg.

Bell es el actor que encarna a Jigsaw, cuyo pasado adquirirá gran relevancia en la nueva película.

"Seguimos haciendo estas obras porque se nos siguen ocurriendo ideas originales", aseguró.

Las tres cintas estrenadas hasta el momento arrojaron unos beneficios millonarios para la productora y distribuidora Lionsgate.

"Saw", la cinta original, dirigida por James Wan, costó apenas un millón de dólares y obtuvo más de cien millones en la taquilla.

Las dos siguientes, realizadas por Darren Lynn Bousman, director también de la cuarta parte, aumentaron los dividendos.

La financiación de la segunda parte llegó hasta los cuatro millones de dólares, pero la recaudación rondó los 150 millones.

La tercera parte ha sido la más exitosa hasta el momento, ya que Lionsgate destinó diez millones en ella y recogió 164 a cambio.