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La Jornada
La delincuencia no participó en los hechos como se ha querido hacer creer, afirma el sacerdote




México, DF. Señaló que está dispuesto a decir lo que sabe ante la Procuraduría General de la República (PGR), aunque indicó que sus informantes quieren seguir en el anonimato porque tienen la certeza de que al denunciar, serían igualmente asesinados.

"Lo voy a decir y lo repetiré cuantas veces sea necesario: uno de esos testimonios, durante el domingo, para mí fue doloroso el recibir hasta detalles de cómo los habían quemado; algunos de ellos iban vivos, algunos heridos, otros ya no (muertos), pero los quemaron. Las personas que me dieron (la información) son dignas de mi credibilidad", dijo.

En entrevista, el sacerdote aseveró que los muchachos fueron secuestrados por agentes del Estado y de ninguna manera se trata de una acción del crimen organizado, como se ha querido hacer creer, aun cuando la línea entre uno y otro bando –expresó– puede ser imperceptible.

No quiero dar más detalles, pero me dijeron cómo (los quemaron). Tal vez las personas que lo hicieron estaban comprometidas.

"El martes me buscaron otras personas, acerca de jóvenes que habían sido testigos del primero y del segundo ataque. Como vieron que algunos estaban heridos, otros cayeron también. A los que cayeron se los llevaron agentes del Estado, quienes los atacaron y se los llevaron. Los atacaron como si (los normalistas) fueran un ejército y no estudiantes de una normal rural", señaló.

El sacerdote Solalinde, director del albergue para migrantes Hermanos en el Camino, fue entrevistado antes de ofrecer una homilía en la avenida Bucareli, frente a la Secretaría de Gobernación, donde desde la tarde permanece el féretro de la señora Margarita Santizo, madre de un policía federal, desaparecido en Michoacán en 2009.

Dijo que la gente ya no quiere palabras de las autoridades sino hechos y "que presenten a los 43 estudiantes vivos; si no fueron quemados, entonces que demuestren que no fue así".