Por Ralph Atkins / El Universal
Cd. de México.- Hace menos de seis años, al tiempo que se lanzaban los billetes y las monedas de euros, los políticos intentaron promover la nueva moneda. "El euro podría convertirse en una divisa de reserva con categoría idéntica a la del dólar", indicó el entonces ministro de Finanzas de Alemania, Hans Eichel.
En ese momento el euro valía menos de 90 centavos de dólar estadounidense. Esta semana, al tiempo que el euro se acerca a los 1.50 dólares impulsado por las especulaciones de que los bancos centrales del mundo podrían cortar sus vínculos con el dólar y optar por su más joven rival, los políticos europeos podrían arrepentirse de lo que alguna vez anhelaron.

La amenaza que un euro más fuerte representa para las exportaciones desata campanas de alarma por todo el continente, haciendo surgir preocupaciones de que la eurozona está soportando una carga inequitativa del ajuste económico global y que el futuro le depara un declive económico significativo.

Sin embargo, a pesar de las preocupaciones de los políticos, pocos economistas estiman que el euro represente una amenaza contra el papel global del dólar en el futuro previsible.

El euro ha sumado varios éxitos: el valor de los billetes de euro en circulación ha rebasado por buen margen al del billete verde, y también lo ha superado como principal denominación de las emisiones internacionales de deuda.

Sin embargo, determinar los precios del petróleo en euros en vez de dólares, como lo han sugerido algunos, tendría una importancia fundamentalmente simbólica.

Un aspecto más crucial es que, por mucho, la mayoría de las reservas internacionales de divisas oficiales siguen estando conformadas en dólares.

"Nadie sabe qué va a pasar dentro de 20 años, pero este proceso de sustituir una moneda líder con otra es uno de gran lentitud", señaló Otmar Issing, ex economista en jefe del Banco Central Europeo. "La que está antes en esa posición siempre tiene ventajas".

Un papel internacional más amplio para el euro podría ser reflejo de una diversificación lógica de los bancos centrales, y podría ser visto como un tributo a sus fortalezas subyacentes.

Issing, ex funcionario del Bundesbank, recordó cómo en los años 70 el banco central de Alemania estaba nervioso por el estatus global del marco y por las responsabilidades adicionales que percibía, pero después cambió su opinión. "Como banco central, la moneda es como un hijo. Y si es apreciada en todos los círculos, es una expresión de credibilidad y de confianza en la estabilidad a futuro de la moneda".

¿La atención global que está recibiendo el euro podría crearle problemas al BCE? Simon Derrick, del Banco New York Mellon, considera que la tendencia alcista a largo plazo del euro tuvo su origen en los cabildeos políticos realizados a principios de esta década.

Entre inicios de 2002 y el segundo trimestre de este año, el porcentaje de reservas de divisas extranjeras oficiales conocidas denominado en euros se elevó de 19.7% a 25.6%, según cifras del Fondo Monetario Internacional.

Una ventaja para el BCE, indicó Derrick, es que no ha tenido que ser agresivo en cuanto a elevar las tasas de interés, pues el fortalecido euro ha hecho su trabajo.

"Pero eso significa que no pueden evaluar totalmente qué tan constreñidas están las condiciones monetarias". No obstante, esto habría sido cierto sin importar cuáles fueron las causas de la apreciación del euro.

Entre tanto, el BCE argumentaría con firmeza que, al igual que la Reserva Federal de Estados Unidos, su política monetaria es determinada con base en lo que resulta más provechoso para la región geográfica por la cual es responsable.