LA JORNADA
Mezcla electrónica y poesía Jorge Drexler lanzó su primer disco hace 15 años, en 1992, La luz que sabe robar, con el cual lo conocimos; dos años después lanzó Radar, y Vaivén vio la luz en 1996, con lo que se consolidó en el gusto de algunos conocedores. Su música llegó al gran público con las siguientes producciones: Llueve, Frontera, Sea, Eco y Eco 2. Para 2005 lanzó Primeras grabaciones 1992-1994. Ahora llega con su décimo álbum, titulado 12 segundos de oscuridad.
México, D.F. .- En estos tres lustros, Drexler ha ganado parabienes, premios y prestigio a diestra y siniestra; uno de los más sonados es el Oscar por su canción Al otro lado del río, para la película Diarios de motocicleta, de Walter Salles, además de varios Premios de la Música, en la categoría de mejor álbum, en España, y los Premios Gardel en Argentina. Ha sido postulado a los premios Grammy, a los Grammys latinos y a los MTV Latino.

El próximo 22 y 23 de septiembre el cantautor uruguayo se presenta en el Teatro de la Ciudad. Antes de su arribo La Jornada sostuvo esta charla con él, para empezar explicó el título de su disco: "Me gusta el ciclo completo del faro, el lapso de luz y oscuridad es necesario para que sirva de guía, porque la canción está escrita a partir del faro en el cabo Poloñó uruguayo, que da un destello cada 12 segundos. Me di cuenta, mirándolo, de que solemos interpretarlo como una entidad guía de luz, pero en realidad sin su periodo de oscuridad no serviría para nada, porque la oscuridad entre dos destellos es la que lo identifica".

-Octavio Paz decía que "la mucha luz es como la mucha sombra: no deja ver claro".

-Pues él es un escritor que admiro mucho, he leído un par de ensayos y me parece un personaje interesantísimo. si existe una cohesión en el disco es un poco la frase que citas al final: no hay que quedarse encandilado por la luz, hay que tratar de ver el sistema de luces y sombras. De ver lo que tiene la vida para enseñar, los momentos de certidumbre e incertidumbre.

-Te separa del resto de los mortales haber ganado un Oscar a la mejor canción que, además, fue la primera vez que se le confiere a un tema en español.

-Sigo siendo igual, es algo inherente a mi persona. Si ha habido cambios es en cuanto a las condiciones laborales, un premio como ése no te hace mejor artista ni mejor persona; te hace una figura mediática, te vuelve más visible al mundo, pero no interfiere en la parte creativa ni personal.

-Hubo una reflexión después del premio.

-Cualquier persona que escribe tacha, eso no tiene nada que ver con ganar o no un premio; de hecho el buklet está recreado, ésa no es mi caligrafía, la mía es mucho más engorrosa. Decidimos poner el diseño que era más legible, entonces sí que hay un momento de reflexión, evidentemente una cosa así te impacta en tu vida. Yo nunca había visto una ceremonia de los premios Oscar hasta ese momento y nunca volví a ver una después, no soy de ese mundo, del cine ni de los premios; me he centralizado en mi quehacer, estoy muy contento de haber ganado el Grammy latino y de haber ganado el mejor disco en España, pero mi vida personal y creativa no gira alrededor de eso, no pienso en ello al momento de escribir canciones o de tomar decisiones personales. Premios y satisfacciones me dan la perspectiva que tengo de dedicarme a esto que es la profesión más bonita que hay en el mundo. Hacer canciones e interpretarlas en vivo me parece un milagro que me sigue asombrando cada día que la gente pague una entrada para irme a ver.

Generosidad desbordada

-¿Cómo fue trabajar con Juan Campodónico en la producción?

-Juan me dotó de muchas cosas, pero la tradición de la música del Río de la Plata ya la traía, yo siempre mezclé la tradición de la canción rioplatense influido por la canción argentina y por la brasileña, o sea toda la región. Juan es el mejor productor que existe en el mundo hispano. Tiene claridad de conceptos, cultura general y una generosidad que desbordó en este disco. Yo delegué en 12 segundos de oscuridad no sólo cuestiones musicales, sino que compartimos decisiones artísticas desde lo sonoro hasta lo visual. Algo que me saltó a la vista fue esa sofisticación que imprimió al área sonora musical, visual y afectiva.

-¿Qué tiene que ver Uruguay con Londres y Radiohead con Jorge Drexler? ¿Por qué hacer un cover a la canción High and Dry, de ese grupo inglés?

-Sobre todo es una cuestión de gustos, de sentir que tienes algo para decir en una canción determinada. Me gustan muchas canciones en el mundo, miles, decenas de miles; encontrar una que de repente me guste mucho, que te diga algo, me llevó en seguida a hacer una versión.. La lista de canciones de las cuales me gustaría hacer versiones propias es muy larga, pero específicamente me gustaría hacer los covers de cualquier tema de José Alfredo Jiménez y Agustín Lara. José Alfredo tiene un grado de concreción verbal que me encanta, usa el lenguaje con una economía sorprendente, y Agustín Lara tiene un vuelo poético maravilloso y melodías preciosas.

-¿Cuál fue el proceso para seleccionar esta docena de canciones que integran 12 segundos en la oscuridad?

-Éste fue el disco para el que he escrito más canciones. Los límites son parte de la creación; no hay creación sin límites, igual que no existe el concepto de luz sin una base de oscuridad. La libertad absoluta en el mundo creativo no existe; hay que ser conscientes de las barreras y moverse dentro de ellas, pero nadie tiene una libertad creativa absoluta. Me refiero al hecho de decir que un disco como tal obedece a unos marcos determinados de sonido y número de canciones, y me gusta trabajar con eso.

-¿Cuándo te das cuenta de tu límite?

-Yo escuché decir a Fito Páez una frase que había citado de Dostoievsky, que decía que los libros -en este caso los discos- no se acaban se abandonan. Llega un momento en que si te obsesionas por acabarlos no puedes, tienes que abandonarlos; a mí me sucede todo el tiempo.

Lo que no embellece mata

Terminar un disco es muy angustiante. La gente piensa que uno disfruta lanzar un disco; yo no, sobre todo al final, cuando hay que tomar la decisión de dejar cosas fuera. Me encantan los ensayos, el principio de la composición, cuando se van tramando los arreglos, pero cuando se empieza a editar es como una mutilación. Creo en lo que decía Marcel Proust: en la poesía lo que no embellece mata; prefiero dejar algo fuera que está bastante bien a rellenar un disco.

Jorge Drexler estará el próximo 22 y 23 de septiembre en el Teatro de la Ciudad, Donceles 33, Centro Histórico. Boletos disponibles al 5325 9000 en el sistema Ticketmaster y en las taquillas del inmueble.