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El Universal
Variaciones en la expresión de genes influyen en los hábitos de sueño, además de determinar, según las combinaciones de adenina y guanina, alrededor de qué horas morirán las personas
México, DF. Científicos descubrieron el gen responsable dela mayoría de las funciones del reloj biológico humano, del cual sus variaciones pueden determinar incluso el horario en que una persona morirá.

"El reloj biológico interior regula muchos de los aspectos de la biología y conducta humana. Incluyendo los estados clínicos agudos, como el derrame cerebral y el infarto", explica Andrew Lim, principal autor de la investigación, de acuerdo a RIA Novosti.

El estudio que realizaron a mil 200 personas mayores de 65 años, tenía por objetivo localizar rasgos genéticos responsables de un riesgo elevado de padecer Alzheimer y Parkinson.

Los participantes del estudio debieron utilizar una pulsera que llevaba un registro de su ciclo de sueño-vigilia.

Así descubrieron que los hábitos de sueño, como madrugar, acostarse temprano, levantarse tarde y dormir hasta altas horas de la noche, tenía ciertas diferencias en un nucleótido que se combinaba con el gen Period 1.

Los madrugadores, 60 por ciento de los participantes, tenían cromosomas adenina, y los trasnochadores, el 40 por ciento de las personas, tenían guanina. La adenina (A) y la guanina (G) son compuestos que están presentes en los cromosomas y que se expresan en pares (A-A, G-G y A-G)

Las personas con pares de A-A se despertaban una hora más temprano que los portadores de un arreglo G-G, en cambio los individuos con la combinación A-G dormían media hora menos que estos últimos.

Posteriormente, se analizó y comparó las variaciones genéticas de los participantes que ya habían muerto. Así encontraron coincidencias que marcaban la hora de muerte de las personas.

Los portadores de los arreglos A-A y A-G murieron alrededor de las 11 de la noche, en cambio las personas con la combinación G-G fallecieron hacia las 6 de la tarde.

Los investigadores, que publicaron su artículo en Annals of Neurology, señalan que aún faltan realizar estudios para confirmar estas peculiaridades, así como para profundizar en el entendimiento de los mecanismos del reloj biológico.