Ankara.- Turquía intenta, llamando a consultas a su embajador en Washington, presionar a Estados Unidos para impedir la votación en la Cámara de Representantes de un texto que reconoce las matanzas de armenios entre 1915 y 1917 como un genocidio, consideraron el viernes los expertos.
Se trata, por el momento, de mostrar que Turquía "no fanfarronea", subrayó a la AFP una fuente diplomática turca que pidió el anonimato.

"Esa resolución es contraria a las relaciones estratégicas establecidas con Estados Unidos; es necesario hacérselo entender a los estadounidenses", precisó esa fuente al subrayar que en la diplomacia "se trabaja con la cabeza y no con el corazón".

Sin embargo, son precisamente los sentimientos los que entran en juego cuando se acusa a Turquía de haber perpetrado un genocidio contra los armenios 1915 y 1917 durante los últimos años del Imperio Otomano, al que sucedió en 1923 la República de Turquía.

El tema es muy sensible para los turcos, que niegan categóricamente ese genocidio, pese a admitir represalias contra cientos de miles de armenios que se aliaron con el enemigo soviético durante la Primera Guerra Mundial.

Esas represalias, que se tradujeron en matanzas y deportaciones, constituyen una página negra en la historia turca.

El gobierno de Ankara criticó la adopción, el miércoles, por una comisión de la cámara de representantes del texto que reconoce como genocidio esos sucesos y juzgó "inaceptable que la nación turca sea acusada de un crimen que nunca cometió".

Turquía intentará ahora impedir que el texto sea adoptado por el pleno de la cámara de representantes estadounidense poniendo en marcha una serie de medidas diplomáticas como la anulación de maniobras militares y visitas oficiales.

La primera fue la llamada del embajador turco en Washington, Nabi Sensoy. "Siguiendo las instrucciones de Ankara, partiré hacia Turquía este fin de semana" dijo el diplomático citado por la agencia Anatolia.

Sensoy añadió que permanecerá en Turquía "mientras prosiguen las consultas". La Casa Blanca, por su parte, expresó su deseo de un rápido regreso del diplomático turco.

El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, quiso quitar dramatismo el viernes afirmando que "no se trata de una llamada; vendrá para consultas".

Una fuente turca precisó que el comandante de la Marina turca, el almirante Metin Atac, anuló una próxima visita a Estados Unidos en signo de denuncia contra el voto estadounidense.

Las relaciones militares turco-estadounidenses son muy estrechas desde que Turquía entró en la OTAN en 1952. Ambos países participan en numerosas misiones conjuntas, como en Afganistán.

La prensa subrayó que Erdogan podría atrasar una visita prevista en noviembre a Washington para reunirse con el presidente George W. Bush, cuya administración republicana ha intentado por todos los medios que el texto sea rechazado.

Pero la presidente de la cámara de representantes, la demócrata Nancy Pelosi, está intencionada a someter el texto al voto de la asamblea plenaria, donde los demócratas tienen mayoría.

Turquía, sin embargo, no tiene intención de darse por vencida.

Algunos dirigentes del partido en el poder amenazaron con dejar de facilitar el tránsito por territorio turco de reaprovisionamientos para las misiones estadounidenses en Irán y Afganistán desde la base de Incirlik (sur).

Además, Irak envenena las relaciones turco-estadounidenses. Ankara acusa a Washington de no hacer lo suficiente para impedir las filtraciones de rebeldes separatistas kurdos desde el norte de Irak y amenaza con una intervención militarmente.