El Universal
Investigadores hallaron que el parásito depende de una bacteria para su digestión, si se elimina se podrá acabar con este molesto huésped
Científicos estadounidenses lograron la secuencia del genoma del piojo, lo que podría llevar a mejores formas de eliminar a este molesto parásito que vive de la sangre humana y coloca sus huevos en la ropa.

El descubrimiento es importante, ya que los piojos pueden contagiar a los humanos con enfermedades, dijeron este lunes los investigadores Ewn Kirkness, del J. Craig Venter Institute, en Rockville, Maryland, y Barry R. Pittendrigh, de la Universidad de Illinois, en Urbana.

Los genetistas descubrieron que los piojos dependen de un tipo específico de bacteria que no es resistente a los antibióticos para realizar su digestión., así que buscar formas para que la medicina acabe con la bacteria podría acabar con los piojos también.

El genoma del piojo es pequeño y contiene relativamente pocos genes relacionados con el recibimiento de luz y reacción a olores y gustos, descubrió el estudio.

Los investigadores dijeron que parece ser que el piojo del cuerpo humano evolucionó del piojo de la cabeza humana cuando la gente empezó a llevar ropa, ofreciendo al parásito otro lugar donde esconderse.

Además, descubrieron que el piojo humano y el del chimpancé evolucionaron de un antepasado común hace cinco a siete millones de años, según el informe que publica la revista PNAS.

Desde entonces, se trata de un parásito muy molesto, que potencialmente contagia tifo y distintos tipos de fiebres.

''Por encima de la importancia en el contexto de la salud humana, el genoma del piojo que habita en el cuerpo humano  es de considerable importancia a la hora de entender la evolución de los insectos'', dijo May Berenbaum, dirigente del Departamento de Entomología de la Universidad de Illinois.

En el estudio de la secuencia del genoma participaron investigadores en 28 instituciones de Europa, Australia, Estados Unidos y Corea del Sur.

Saber más sobre los piojos podría conducir a nuevas formas de repelentes para insectos.

Leer artículo original (en inglés): PNAS