"Para una reestructuración duradera de Opel es necesario el compromiso y la ayuda financiera de todas las partes implicadas. Esto comprende a los empleados y a los gobiernos", según dijo a EFE un portavoz de General Motors en Alemania.
Fráncfort, Alemania.- El productor automovilístico General Motors ha reconocido que para llevar a efecto el plan de reestructuración de Opel/Vauxhall necesita ayuda financiera de los gobiernos europeos y de los empleados.

No obstante, los trabajadores de Opel exigen a la matriz estadounidense "un plan industrial concreto de volumen, producto y ventas hasta 2014" como condición para participar en el plan de ahorro que necesita la empresa.

General Motors "ha dejado claro que está dispuesta a proporcionar los recursos necesarios para poder tener éxito al final".

"Para una reestructuración duradera de Opel es necesario el compromiso y la ayuda financiera de todas las partes implicadas. Esto comprende a los empleados y a los gobiernos", según dijo a EFE un portavoz de General Motors en Alemania.

Paralelamente, los representantes de los trabajadores de Opel/Vauxhall y los sindicatos se reunieron en la localidad alemana de Mainz (cerca de Fráncfort) para intentar consensuar una postura común después de que la multinacional decidiera no vender su división europea al productor de componentes austríaco-canadiense Magna y a su socio el banco estatal ruso Sberbank.

El secretario general de la sección sindical de UGT en la planta de General Motors (GM) en Figueruelas (Zaragoza), Pedro Bona, fue uno de los españoles presentes en la reunión.

Bono dijo a EFE que los representantes de los trabajadores "hemos discutido la situación actual y hemos acordado cuatro condiciones" para participar en el plan de ahorro de Opel.

"Necesitamos que GM garantice la financiación del proyecto, así como los nuevos modelos paralizados hasta ahora (Astra y Meriva)", según Bono.

Añadió que los trabajadores quieren que General Motors "presente un plan industrial concreto de volumen, producto y ventas hasta 2014 y lo entregue al foro europeo".

Además, exigen "que GM no tome decisiones unilaterales como el cierre de plantas o despidos forzosos sin haberlo negociado antes" con los representantes de los trabajadores.

Por último, los trabajadores de Opel aseguran que no harán concesiones al plan de ahorro de General Motors hasta que no tengan el plan industrial, que debe incluir una participación de los empleados en la empresa como había ofrecido Magna en su propuesta.

El presidente del foro europeo de trabajadores de GM Europe, Klaus Franz, se pronunció en la misma línea en un comunicado.

General Motors, que emplea a unas 45.500 personas en Europa, mantiene las conversaciones con los gobiernos europeos y considera que su plan en Europa tendrá en cuenta, como la propuesta de Magna, establecer la mejor base para el éxito futuro de Opel/Vauxhall.

El nuevo responsable de General Motors Europa (GME), Nick Reilly, se reunirá con el ministro español de Industria, Miguel Sebastián, y con representantes del Gobierno de Aragón el próximo día 20 en Madrid.

Al mismo tiempo, la canciller alemana, AngelaMerkel, exigió a General Motors claridad respecto a las ayudas estatales que necesita para Opel, después de que el jefe del consejo de administración de GM, Edward Whitacre, asegurara en una entrevista con dos medios alemanes que la empresa no las necesita, algo que la dirección de GM ha contradicho.

El consejo asesor de economistas del Gobierno alemán, los llamados "Cinco Sabios", advirtieron de las ayudas estatales para Opel y criticaron la gestión política de la crisis.

Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, el cristianodemócrata Wolfgang Schäuble, contempló la posibilidad de que el Gobierno alemán ofrezca ayudas públicas a Opel y participe en el plan de saneamiento de General Motors, según informó la revista "Wirtschaftswoche" en un adelanto de su publicación del lunes.

General Motors ha devuelto 200 millones de euros (298 millones de dólares) del crédito de 1.500 millones de euros (2.235 millones de dólares) que recibió del Gobierno alemán para Opel y hasta el próximo 30 de noviembre la empresa todavía debe pagar otros 400 millones de euros (596 millones de dólares). El resto no lo ha utilizado.