Universal
Madrid.- El argentino Sergio Agüero, quien reaparecía con el Atlético de Javier Aguirre tras dos ausencias, hizo renacer a su equipo ante el Barcelona, que plasmó superioridad al principio, pero sucumbió después de que los locales volteasen el 0-1 en contra.
Agüero se mandó una actuación grandiosa. Él solo se bastó para comandar un triunfo vital para los locales, que se mantienen en puestos de Liga de Campeones y que volvieron a sorprender al lograr una gesta que parecía fuera de su alcance. El Vasco está tranquilo.

El encuentro empezó con un monólogo del Barcelona, dueño absoluto del balón. El Atlético, sabedor de las cualidades del rival, se pertrechó atrás en busca de algún contragolpe salvador. Quizá influido por la efectividad del Valencia el pasado miércoles en el Camp Nou, los rojiblancos cedieron totalmente la iniciativa a los de Frank Rijkaard. El problema para los locales fue que adolecieron de transición entre líneas y por tanto de llegada. No se acercaban con peligro a la meta de Víctor Valdés, mero espectador los primeros 30 minutos.

Ignacio Camacho, un joven de 17 años al que Javier Aguirre encomendó la complicada misión de echarse el equipo a las espaldas en la parcela ancha, hizo lo que pudo, pero la alternativa le llegó en un combate de mucho voltaje. El técnico mexicano puso demasiada responsabilidad sobre sus pies y al chico le quedó grande el envite.

El Barcelona se desenvolvía por el césped del Calderón con suma facilidad y con el argentino Leo Messi viendo las evoluciones de sus compañeros desde el banquillo.

Y en esas apareció Ronaldinho. El Atlético, especialista en rehabilitar a contrarios en baja forma, lo hizo con el brasileño. La estrella azulgrana, que había aparecido poco hasta ese momento, se sacó de la manga un golazo espectacular al rematar de chilena dentro del área un pase de Xavi.

Pero por los rojiblancos reaparecía el Kun Agüero, quien volvió a demostrar que es vital en su equipo. Sólo seis minutos después de anotar Ronaldinho, el Kun se encontró con un balón dentro del área rival tras un pase desde la defensa de Pablo, y venció a Valdés con colaboración de Puyol. Seis minutos después, otra genialidad suya en forma de pase perfecto a Maxi significó el segundo tanto de los locales, que en 12 minutos habían hecho lo que nadie intuía: voltear el tanteador.

Las dos dianas dejaron tocado al Barcelona y desató la alegría de un público, incrédulo por lo que había hecho su equipo, que despertó en el momento más inesperado. Tomó Rijkaard la medida esperada y puso a Messi a calentar. La presencia del argentino se antojaba necesaria para que el Barcelona se hiciera de nuevo con el mando. Giovani dos Santos se quedó en la banca.

Y el segundo acto acentuó el dibujo del primero. Con el marcador por delante, el Atlético volvió a ceder la bola al rival y fió de nuevo su suerte al contragolpe. Pero a diferencia de lo ocurrido al comienzo, los rojiblancos habían rearmado su moral y ahora sí llegaban. Diego Forlán transformo una pena máxima sobre Agüero para el 3-1 (64'). Al 71', el argentino volvió a marcar, el Calderón era una fiesta y el Barcelona parecía acabado, pero Eto'o puso empuje para marcar el 4-2.

Al final, el Vasco Aguirre queda firme en el banquillo y el Kun ratifica su condición de héroe rojiblanco.