Madrid, España.- Un guardia de seguridad israelí, que se encontraba este domingo en el Malha Arena donde se disputaba el partido entre Hapoel Holon y Hapoel Jerusalén, perdió los tres dedos de la mano al intentar apagar una bengala que arrojó a la cancha un aficionado.
Un minuto y medio antes de que acabara el partido, el hincha tiró la bengala al suelo y el guardia corrió inmediatamente hacia ella para sacarla del campo, ya que estaba enfrente del banquillo del Hapoel Holon. No le dio tiempo y explotó en sus manos cortándole tres dedos.

El alero del equipo del Jerusalén, Jamie Arnold, dijo sobre la acción del guardia: "No sólo hizo su trabajo, sino también se sacrificó para salvar a todos nosotros".

El presidente y entrenador del Holon, Miki Dorsman, amenaza con una posible retirada: "La bengala pudo matar a alguien. Personalmente me retiraré de mis puestos en el Holon y nunca más en mi vida volveré a entrenar en la liga israelí, si la Policía no investiga el caso".