Hombres armados mataron al menos a 13 personas en un poblado suní al oeste de Bagdad, abandonando sus cuerpos con múltiples heridas de bala en un cementerio, dijeron el lunes las fuerzas de seguridad iraquíes.
No está claro el motivo del ataque, pero podría tratarse de un caso de rebeldes matando a partidarios locales del gobierno central o una disputa interna entre tribus de la región. Un reporte no confirmado sobre la matanza sugería que los hombres armados llevaban uniformes militares.

Entre los muertos se encontraban los parientes de un líder afiliado al influyente Partido Islámico Iraquí, según Walid al-Zubaei, un agente de policía local.

Explicó que los 13 habían recibido disparos en la cabeza, posiblemente al ser ejecutados como si se tratara de un pelotón.

También fueron disparados en otras partes del cuerpo.

La violencia se redujo en las regiones predominantemente suníes del oeste de Bagdad después de que tribus locales se unieran en contra de al-Qaida. Sin embargo, aún ocurren ataques con ánimo de venganza contra políticos aliados del gobierno y sus familias.

El jefe del Comando de Operaciones en Bagdad, el general Qassim al-Moussawi, dijo en un comunicado que las autoridades investigan el caso, que atribuyó en principio a un conflicto tribal.

Mohammed Sadoun, un funcionario que labora en el hospital de Abu-Ghraib adonde fueron llevados los cadáveres, dijo a The Associated Press que al menos siete cuerpos con numerosas heridas de bala fueron trasladados al nosocomio en la mañana.

El gobierno local impuso el toque de queda en la zona y vehículos militares iraquíes patrullan la región, dijo al-Zubaei.

Un testigo que prefirió no ser identificado dijo que fue al cementerio donde se dejaron los cuerpos y contó al menos 12 cadáveres de personas que tenían entre 25 y unos 50 años.