JORNADA
Coatzacoalcos, Veracruz.- El hallazgo de lo que habría sido un puerto pesquero-comercial en las márgenes del río Coatzacoalcos, el cual funcionó desde la época de los olmecas, es decir, desde el año 200 aC, modificará los datos históricos sobre el poblamiento de la zona, que hasta hoy está datado en 1522.
Durante la ejecución de los trabajos de excavación para edificar un túnel que atravesará dicho afluente, se localizaron vestigios que apuntan a la explotación de la pesca, importante actividad comercial efectuada con pueblos mayas y teotihuacanos, así como el intercambio de productos elaborados en obsidiana, serpentina y almagre, además del uso extenso y variado del chapopote.

Entre los hallazgos espectaculares de la zona, los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lograron extraer dos piraguas recubiertas de chapopote, lo que confirma físicamente que ese río fue un puerto pesquero-comercial que funcionó durante mil 400 años.

"Todo esto confirma -explicó Alfredo Delgado Calderón, arqueólogo responsable del proyecto- que Coatzacoalcos no fue un lugar despoblado y cuyo asentamiento demográfico se inició en 1522 con la fundación de la llamada Villa del Espíritu Santo, como consta en los registros históricos, sino que desde por lo menos un milenio antes era un sitio con auge comercial y pesquero."

La fundación de la Villa del Espíritu Santo fue realizada por Gonzalo de Sandoval, lugarteniente del conquistador español Hernán Cortés.

Delgado Calderón estima que el auge del puerto pesquero de Coatzacoalcos se dio en el periodo Clásico tardío, es decir del año 900 al 1200 dC. Es decir, durante tres siglos fue quizá uno de los puertos prehispánicos más importantes del Golfo de México

Como parte de los proyectos viales que el gobierno de Veracruz impulsa, desde 2007 se iniciaron los trabajos de excavación para construir un túnel de 140 metros de largo por 20 de ancho y 10 de alto que atravesará el lecho del río Coatzacoalcos para comunicar la cabecera municipal con el poblado de Villa Allende.

El pasado 4 de octubre los trabajadores de las empresas constructoras detuvieron las labores de excavación, debido al hallazgo de piezas prehispánicas en la margen derecha del río, lo cual motivó que el INAH enviara un grupo de arqueólogos para hacer el levantamiento de los vestigios.

Lo hallado sorprendió a los investigadores, pues se descubrió material que servirá para modificar los datos históricos sobre el poblamiento de la zona y confirmar los lazos comerciales entre las culturas olmeca, maya y teotihuacana desde el año 200 aC, asegura el arqueólogo.

El material localizado durante las excavaciones que se iniciaron el 14 de octubre de 2007 comprende varios periodos que van del Formativo tardío -200 aC- hasta el Clásico y Posclásico temprano.

"Involucra a varios actores históricos: olmecas, mayas, totonacas, teotihuacanos y algunas culturas locales", señala.

Actualmente, unas 200 piezas han sido extraídas y están en fase de clasificación en las instalaciones del Club de Pesca de Coatzacoalcos, el cual fue habilitado como laboratorio de restauración y análisis. Los utensilios son ollas, joyas elaboradas en piedra, flautas, figurillas y fragmentos de cerámica.

Lo sobresaliente del hallazgo son dos moldes de piraguas, embarcaciones que en su momento fueron usadas para transportar mercancía y que acredita que el sitio fue un antiguo puerto donde se explotaba la pesca con fines comerciales.

Las dos naves halladas, de 5.45 y 7.10 metros de largo, respectivamente, fueron elaboradas en madera e impermeabilizadas con chapopote. Con el tiempo, la madera se desintegró, pero quedó la mezcla que la protegía, lo que preservó su forma durante casi dos milenios.

``Es el primer hallazgo en la zona de costa que acredita la presencia de embarcaciones en Coatzacoalcos, y no sólo eso, sino que el sitio fue un puerto de alta actividad pesquera y comercial."

También en el lugar se hallaron artefactos para la pesca, decenas de navajas elaboradas en obsidiana, así como recipientes y rastros de fogones, que se ocupaban para la captura, disección, salado y secado de especies extraídas del mar, el río y las lagunas adyacentes.

Entre los productos procesados destacaban mariscos, como jaiba y camarón, así como marlín, huachinango, bobo e inclusive el manatí, por los restos óseos encontrados.

"No era pesca de consumo local sino para un proceso artesanal, en el intercambio comercial, principalmente con mayas y teotihuacanos; era pesca especializada e intensiva, donde el producto se salaba y ahumaba para ser enviado por vía marítima o fluvial a otros lugares", abunda Delgado Calderón.

La obsidiana que se usaba para elaborar navajas era traída del centro del país, y de Oaxaca procedía una piedra verde conocida como serpentina, para elaborar joyas y utensilios de ornato, también para ser comercializados con otros pueblos, así como almagre, que es un mineral rojizo que se ocupa para la decoración de cerámica.

El otro dato importante, destaca el investigador, es que desde hace más de 2 mil años los pobladores ya usaban el hidrocarburo, en este caso chapopote, ya sea para recubrir embarcaciones, como para la elaboración y decoración de utensilios como la cerámica.

Entre el material hallado en las márgenes de la afluente, también destacan dos enormes ollas, cuyo contenido no ha sido extraído, pero los arqueólogos presumen que podrían ser ofrendas religiosas o urnas funerarias, quizá de algún sacrificio ritual.