La producción de cereales caerá en 20 millones de toneladas en América Latina en 2009, en medio de un alza del hambre en la región, alertó hoy la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
Santiago de Chile.- El derrumbe en la generación de alimentos, empujado por la mayor sequía en 100 años en Argentina, coincidirá además con un rebrote en los precios de los nutrientes y un incremento del desempleo, resumió en Chile el representante para América Latina de FAO, José Graziano.

"Estamos llegando al final del pozo" de la crisis, pero los resultados en la recuperación del empleo "son aún muy negativos", lo que afecta la posibilidad de consumo de la gente, agregó.

La crisis tuvo una primera señal de alerta en México, donde la pobreza extrema retornó a los niveles de 2005, arrastrando a 19 millones de personas a esa condición, agregó el organismo en su último boletín sobre situación alimentaria.

En ese marco, un elemento a favor es que, pese al rebote de los últimos meses, los precios de los alimentos se mantienen aún un 36 por ciento por debajo de su nivel máximo, a inicios de 2008.

Ello redujo la inflación alimentaria a sólo 6,3 por ciento el primer semestre de 2009, levemente superior al incremento general, de un 5,8 por ciento, agregó Graziano.

Sin embargo, un tema central es cómo los gobiernos logran elevar la seguridad alimentaria en la región, donde se espera que 53 millones de personas padezcan hambre crónico a fines de año.

Graziano pidió en esa línea tomar medidas para elevar los stocks de alimentos, favorecer la estabilidad de precios y potenciar la pequeña agricultura del campo, donde laboran 60 millones de personas en la región.

En esa línea valoró las medidas adoptadas por algunos gobiernos para encarar la crisis, en escial en Brasil donde los programas de compra gubernamentales permitieron garantizar alimentos a 47 millones de niños del sistema escolar, dijo.