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México.- En el combate a la delincuencia organizada no hay lugar para la derrota, ya que el Estado mexicano cuenta con los recursos intelectuales, técnicos y fuerza moral que surge de su unión con la ciudadanía, afirmó Eduardo Medina-Mora.
El titular de la Procuraduría General de la República (PGR) expresó lo anterior luego de participar en el inicio del Ciclo de Videoconferencias 2008 que organizan el Consejo de Participación Ciudadana y la dependencia federal.

Expuso que la manifestación de la violencia extrema que se ha vivido en últimas fechas se debe a la acción ofensiva de las fuerzas del Estado y del gobierno que ha llevado a la delincuencia organizada a fraccionarse y defender hasta sus últimas consecuencias lo que considera sus territorios.

Explicó que desde el primer día de su administración el presidente Felipe Calderón puso en marcha una política integral de combate a la delincuencia organizada, misma que se articula con estrategias de cooperación y suma de esfuerzos a nivel nacional, regional e internacional.

Aunque el crimen es una expresión antigua, lo nuevo es la decisión del Estado, del gobierno y de la sociedad en su conjunto para combatirlo frontalmente y sin tregua, y el objetivo estratégico se puede resumir como la idea de mantener la unidad Estado y sociedad en la lucha contra el crimen organizado, manifestó.

La estrategia, afirmó, ha tenido resultados contundentes, entre ellos haber dañado seriamente la estructura del crimen organizado, porque ya no cuenta con espacio geográfico de impunidad como lo hacía antes en plazas que consideraba propias.

Agregó que una estrategia del Estado es la organización y unificación de la Policía Federal, con el fin de lograr un despliegue nacional de fuerzas policiales que permita tener una cobertura completa en el territorio nacional.

Ello otorgando, además, capacidades técnicas y operacionales adecuadas al alcance de los mandos estatales, municipales y locales.

El combate a la delincuencia organizada tiene sustento también en una cooperación sin precedentes, que permite un aprovechamiento mucho más racional, pero sobre todo oportuno y eficaz, de todas las capacidades institucionales que el Estado mexicano tiene a su alcance para dar esta batalla, agregó.