En el filme "Amelia", Swank da vida a Amelia Earhart, considerada la primera mujer que atravesó el Atlántico piloteando una avioneta en la década de los 30. Foto Archivo
Lucero Calderón/Excélsior
Santa Mónica, EU.- A lo largo de su carrera, Hilary Swank ha demostrado que es una actriz bastante versátil que lo mismo aprende a boxear que a ser transgénero.
Ahora, la ganadora de dos premios Oscar en el rubro de Mejor Actriz por su desempeño en Los chicos no lloran y Golpes del destino regresa a la pantalla grande para demostrar que también aprendió a maniobrar una avioneta gracias al proyecto de Amelia, en el que Swank dio vida a Amelia Earhart, considerada la primera mujer que atravesó el Atlántico piloteando una avioneta en la década de los 30.

"Hubiera sido ilógico que si tenía que revivir a ese icono femenino de la aviación no hubiera aprendido a volar. Durante tres meses tomé clases con un instructor y he de confesar que nunca tuve miedo al ponerme frente a un artefacto de esa magnitud.

"Me gustó tanto esa experiencia que cuando podía, me aventuraba en el aire y hacía pequeñas piruetas. Incluso una vez agarré la avioneta con la que practicaba y me fui a Las Vegas a recoger a mi novio", precisó con una gran sonrisa Swank, quien quedó enamorada de los aviones.

"Recuerdo que un día estaba practicando en el aire, le encargó el volante a su entrenador y se aventó con otro instructor en paracaídas. Fue sensacional y espontánea, lástima que no tuve una cámara a la mano para poder registrar ese momento", precisó Mira Nair, directora del filme que le otorgó a Swank hace tres semanas el premio Hollywood de Mejor Actriz

Contrario a lo que muchos pudieran pensar, antes que la aviación, lo que más se le dificultó a la actriz de 35 años fue alcanzar el tono vocal que en la vida real tenía Amelia Earhart.

Incluso, Swank, quien el día de la entrevista lució un vestido negro entallado que dejaba ver la finura de su silueta, comentó que tuvo que ver varios videos durante dos meses para poder hablar con la cadencia con la que ella lo hacía.

Hilary Swank dejó la vanidad de lado y de nueva cuenta experimentó con su físico. Se cortó el cabello como hombre -tal como lo hizo hace diez años para la cinta Los chicos no lloran- lo tiñó de rubio rojizo, se puso lentes de contacto claros y se colocó un puñado de pecas alrededor de los ojos y la nariz para protagonizar Amelia.

"Nunca he sido vanidosa y tampoco me considero una belleza a seguir. Jamás me he preocupado por satisfacer a los fotógrafos o a los expertos en moda. Tengo muchos defectos y la verdad no busco la perfección, pues para mí no existe.

"En mi vida lo más importante es actuar, transformarme sobre un escenario y contar historias. Por eso me reté y acepté jugar con mi físico para meterme al cien en Amelia, pues sabía que tenía la responsabilidad de revivir a esa emblemática mujer", precisó Swank.

Verse impecable o sumamente atractiva es una idea que no le atrae a esta actriz. A pesar de haber sido seleccionada por la revista People como una de las 50 mujeres más guapas en 2005 y haber aparecido en las portadas de revistas como Interview, W, InStyle o Marie Claire, la actriz sabe que la belleza es efímera y que lo único que perdura y da a conocer a la gente es el trabajo.

Esta reflexión nace cuando la oriunda de Washington recuerda los frutos que cosechó cuando sacrificó la feminidad para darle vida hace diez años a un transgénero en Los chicos no lloran, cinta con la que en 2000 se alzó con el Oscar a Mejor Actriz. Después le vino el segundo premio de La Academia cuando, bajo la dirección de Clint Eastwood en Golpes del destino, le dio vida a una mujer que sacrifica todo por el box.

En esta cinta de época, que tuvo su sustento en una amplia investigación sobre la vida de Amelia Earhart, también se contó con las actuaciones de Richard Gere y Ewan McGregor, quienes en esta cinta biográfica encarnan al esposo y al amante, respectivamente, de la piloto aviador.

"Con los besos que le di a estos dos grandes actores ¿qué puedo decir? Simple y sencillamente que no me la pasé mal en el rodaje", sentencia con una gran sonrisa Hilary Swank.

"Fue increíble trabajar con ellos. Les respeto y admiro. Ewan es fenomenal y Richard es un hombre bastante comprensivo. Crecí viendo los filmes de Gere y ahora me tocó trabajar con él. Fue una gran oportunidad", ahondó.

La película Amelia tuvo su origen en el guión que realizaron el ganador del Oscar Ronald Bass (Rain Man, 1989) y la nominada Anna Hamilton Phelan a partir de los libros biográficos East to the Dawn, de Susan Butler y The Sound of Wings, de Mary S. Lovell.