Yannick Du Rand / Vanguardia
Saltillo, Coah.- Una pandilla de drogadictos en la Saltillo 2000 es el dolor de cabeza de los vecinos de esta colonia.
La situación que priva en esta colonia, que relativamente es "nueva", no es fácil, porque se notan muchas casas abandonadas, blanco perfecto para los grupitos de vándalos que se adueñan de algunas de ellas, además de convertidas en basureros.

Desde hace ya casi seis años, afirman los colonos que este grupito de chavos se dedica a drogarse y robar en la colonia, pero se reúnen en una casa que está en la calle Teatro García Carrillo 1025.

Esta "casa" está completamente graffiteada, destruida, sin vidrios ni puertas y llena de basura, un verdadero monumento al caos, pero sobre todo, la grave molestia que les causa a los vecinos que viven por ahí cerca de este inmueble ya los tiene hartos.

José Corona vive al lado del lugar citado, y todos los días debe estar aguantando él y su esposa al puñado de chicos que ahí se reúnen:

"Aquí se juntan muchos pandilleros, ahí están las bolsas con resistol. Ese amarillo que inhalan por la nariz, y también graffitean. Yo estoy al pendiente, por eso en mi casa no lo hacen, y les digo que de mi casa para allá pueden hacer lo que quieran", señaló.

Este señor tiene un mes viviendo en esa colonia, sin embargo ya tuvo que subir su barda para que no se pasen por ahí los vándalos, ya que tiene mucha herramienta para herrería que usa para ganarse la vida honradamente.

"A mí me hace mucha falta esa herramienta, si me la roban ellos la malbaratan, y luego yo ¿de qué vivo?", se preguntó.

Comentó que una vecina del lugar le platicó a su esposa que su hijo también se va a meter con esos gamberros, pero les ha tocado ver cómo esa señora lo ha sacado de las orejas, y les dijo que prefiere verlo en la cárcel a que se junte con esos vagos.

Según cálculos del entrevistado, se juntan entre 15 y 20 chavos con sus bolsas de resistol, entre las 7 y 8 de la noche para empezar su relajo:

"No dejan a uno estar tranquilo, sólo de estarlos oyendo, porque yo dejo mi camioneta aquí afuera estoy con el pendiente de que le puedan hacer algo, hasta ahora la han respetado, pero no me quedo tranquilo", comentó.

Se le preguntó sí la Policía sabe de esto. Contestó que están enterados, pero siente muy "pasiva" su intervención, cuando van pasando, los sujetos se saltan a la casa de atrás para huir.

Se platicó con la vecina por donde se cruzan estos pandilleros, y dio su declaración, pero prefirió mantenerse en el anonimato para evitar las represalias de ellos, y afirmó lo dicho por su vecino. De momento no le han robado ni hecho alguna fechoría.

Ella ya se quejó con la Policía y sólo le sugirieron que alce más su barda, porque ellos no podían hacer nada. Y ella al verse sin otra salida, ya tiene en su patio los blocks para seguir el consejo de las autoridades.

Robos

Martín Rodríguez vive en la calle Casa de la Cultura, atrás de donde se juntan los pandilleros. Él se mostró molesto, a pesar de que los tiene más lejos, pero ya son el terror de la colonia:

"Ellos también roban todo lo que se pueda para sacar dinero y seguir drogándose, no hay más. Varios de mis vecinos han sido víctimas de ellos, se han metido a sus casas", señaló.

Pero también está enfadado con las autoridades de que no hagan nada:

"Nosotros pagamos nuestros impuestos, y de ahí sale el sueldo de los policías. A unas cuadras hay un policía ministerial, pero dice que no puede hacer nada. Entonces no están cumpliendo con su labor y cobran por no trabajar", aseveró.

La problemática de esta colonia y las quejas de sus habitantes por esos pandilleros ahí están. Pero no les queda de otra, más que, como ellos mismos dijeron, aguantársela.