Carlos Barrón/Excélsior
William Ysaguirre es periodista. Tiene 20 años cubriendo la Liga de Belice y es un constante asiduo de la frontera con México, entrando por la ciudad de Corozal.
México, D.F..- Hugo Herrera es argentino, vive en Toronto y juega en un equipo de croatas. Es un futbolista de condiciones magníficas cuyo progreso es una incógnita, como el de casi todos los jugadores de la Liga Canadiense de futbol.

Una competencia intermedia que brinda la oportunidad a inmigrantes radicados en ese lugar para que vean y disfruten del futbol. Y es que Toronto es una ciudad global y cosmopolita, la única en el mundo con la mayor cantidad de residentes no nacidos en el país, con un 49 por ciento.

Sobre pasto sintético, Herrera, junto a sus compañeros croatas, jugará contra las Aguilas Blancas de Serbia.

En Canadá el soccer profesional se fusionó con la extinta liga en 2006, aunque desde 1921 se practica el futbol amateur. Se juega entre mayo y octubre para evitar las bajas temperaturas.

Es un día especial para Hugo Herrera, porque ha nacido su hijo en territorio canadiense, a donde llegó por un intercambio cultural y se quedó a jugar futbol.

Es poca la gente que va al estadio, pero los aficionados de las Aguilas Blancas ya prepararon las bengalas y las banderas de apoyo.

A mitad del partido se empieza a escuchar Kill, Slit, so the Serb doesn't exist! (¡Mata, degolla, para que no existan los serbios!) y la guerra verbal comienza a aparecer mientras el ritmo de la ciudad comercial sigue en boga.

Hay dos conferencias, una para los equipos locales, que son siete, y la otra denominada "internacional", como homenaje a todos los que llegaron de otros países. Ahí están metidos los Italian Shooters, Croatia Toronto, Serbia White Eagles y Africans Icons.

Los gritos serbios y croatas se escuchan al por mayor, bajan como en cascada por las tribunas. Hugo Herrera recuerda: "Es un ambiente pequeño, diferente y más calido. Sientes que juegas por gente como tú, que comparte las mismas inquietudes, pero agradecen estar ahí. Los partidos son casi siempre los sábados al atardecer y es una fiesta, es como si estuvieras en la plaza más importante de tu país. Soy argentino, pero en un momento dado, con la gente que está en las gradas y mis compañeros, me vuelvo croata. Es mucha pasión".

¿Se siente diferente el futbol?

Es muy distinto, porque tampoco son grandes sueldos, pero vives muy bien porque la propia ciudad tiene bajo índice de delincuencia y grandes oportunidades. Lo mejor de todo es que con pasto sintético o mucho frío podemos jugar al futbol y sentirnos inmigrantes muy bien acogidos. Es un gran país.

Ganó el Croatia Toronto 3-0 con algunos problemas por la adrenalina en la cancha, ciertos empujones y palabras. La burla es muy grande, pero no pasa de ahí y alrededor de la yarda 30, porque todos los campos de futbol están marcados por los números de futbol americano, está Hugo Herrera intercambiando playera con sus enemigos.

William Ysaguirre es periodista. Tiene 20 años cubriendo la Liga de Belice y es un constante asiduo de la frontera con México, entrando porla ciudad de Corozal.

Habla un inglés masticado apenas, por lo que cuesta trabajo entenderle de golpe. Sin embargo, se ha convertido en un pequeño historiador de la vida futbolera en Belice.

"Varios de nuestros jugadores son electricistas, maestros de escuela o mecánicos. Tienen sus lugares de trabajo siempre cerca y la mayoría son vecinos, se conocen desde pequeños porque asistieron a la misma escuela, tomaron las mismas clases y con el tiempo, entrenaron por las tardes hasta salir campeones", comenta.

Así pasó hace cinco años con el Belice F.C., cuyo sobrenombre es Chilangos y que ha tenido a lo largo de su historia varios jugadores mexicanos. Hoy en día sólo hay uno, en el Nizhee Corozal: Juan Carlos Monroy.

"Muchos futbolistas también se van a Estados Unidos donde se cambian de religión, normalmente al islamismo. La mayoría de los que juegan son de esa religión", comenta Ysaguirre.

Belice se divide en dos sectores, norte y sur, y su mejor exponente son los Hankook Verdes, a los que Cruz Azul goleó 8-0 en la Concachampions. "Nuestro mejor logro es calificar a esa competencia", dice el periodista, que recuerda las finales como "partidos sumamente reñidos. Es cuando la gente va mucho al estadio y se ven todo tipo de apuestas clandestinas. Los campos no son nada halagadores y hay mucho lodo, pero los equipos casi siempre le ponen mucha enjundia porque al día siguiente tendrán que reparar una lámpara, dar clases o arreglar un auto a ese mismo público que les aplaudió o les insultó. por eso tratan de ganar siempre, por orgullo", dice Ysaguirre.

Para 1983, Corea del Sur pensaba en realizar algún día el Mundial y por eso reestructuró su liga para empezar a postularse, junto a Japón, para que Asia tuviera por fin un evento masivo.

Para 1994 se volvió a reformar, ahora ya con la alineación de 14 equipos y la desaparición de varios de sus clubes fundadores que cambiaron de sede y nombre, como el BusanI' Park que dejó de ser de Daewoo Royals.

La gente en Corea fue absorbiendo poco a poco el deporte hasta que se identificaron con las marcas de aparatos tecnológicos y de grandes empresas que bautizaron a sus equipos.

Los Chaebols son los dueños de equipos y, al igual que en México, todas las decisiones están supeditadas a lo que ellos concuerden. Voces de medios coreanos afirman que este es el principal problema, puesto que la mayoría de los dueños no entienden de futbol pero exprimen hasta el cansancio a los equipos.

El estilo rápido y constante les agrada y están con el anhelo de empezar a contratar grandes figuras.

En la actualidad no existe una liga de ascenso sino dos vertientes denominadas Liga Nacional y K3.

Manuel Luna García se fue a jugar con el Chaltenango de la Primera División de El Salvador. Nacido en el DF, no encontró cupo y un par de amigos le invitaron a participar en aquel país.

"No sabía nada de la Liga ni de qué se trataba, fue porque necesitabaseguir jugando futbol."

Y se encontró con estadios parecidos a los de tercera división en México, pero sin tantas comodidades. Incluso relata que en una de esas no hubo agua caliente en los estadios.

"Es que la mayoría de los juegos se realizan a 40 grados y preferimos bañarnos con agua fría para no sentir tanto el calor", justifica.

El Salvador es un país que solamente ha asistido a dos Mundiales y su objetivo cada año es vencer a México en cualquier terreno.

"Lo curioso es que a la liga no le hacen mucho caso durante la semana. Soy jugador de Primera División, pero puedo salir y estar en cualquier lado. Toda la semana las primeras planas se las lleva el futbol mundial, de Europa y a la liga local le dan muy poco, sólo hasta el día del partido.

"El sistema de competencia es el de diez equipos en donde califican los primeros cuatro a una especie de liguilla", cuenta Manuel Luna, quien finiquitó su contrato con los Alacranes de Chaltenango. Sin embargo, afirma que todos en El Salvador son pasionales, llenos de fuerza y júbilo, sobre todo por su Selección, aunque nunca desprecian un partido de la Liga local cuando ya está efectuándose: "Y no es un futbol de fuerza y golpe, al contrario, se ha ido volviendo técnico", dice sin sentir nunca un maltrato por ser mexicano.