Salónica, Grecia.- Uno de los directores alternativos de Estados Unidos, quien utiliza los sistemas y hasta actores de Hollywood (con el dinero que gana como guionista de esos estudios produce sus proyectos independientes) es John Sayles, quien se inició en los años 70 como novelista y cuentista.
De visita en el Festival Internacional de Cine de Salónica -encuentro con matices similares al cine de este realizador, que nació en Nueva York-, donde se le realizó un homenaje y se dedicó una retrospectiva con algunas de sus cintas (Return of the Seacaucus Seven, The Brother from Other Planet, Baby it's You, Hombres armados, Casa de los babys, La ciudad de la esperanza, Estrella solitaria, Liana y Honeydripper, entre otras, y productor de la mexicana Morirse está en hebreo), asegura en entrevista con La Jornada que tiene "la fortuna de existir con un pie en dos mundos: en el de los estudios, como guionista, con sueldo suficiente para invertirlo en mis propios proyectos. Y en Estados Unidos, con mucha gente, donde, si podemos atraer un porcentaje de esa audiencia, podemos ganar nuestro presupuesto para producir".Agrega: "En los recientes 20 años, actores destacados quieren trabajar con nosotros, en el cine independiente, especialmente porque saben que los papeles son más interesantes; es su oportunidad de cambiar de imagen en Hollywood, donde siempre se repiten sus papeles; crecen como actores. En esos estudios me dicen: necesitamos hacer al héroe más heroico y al enemigo más asqueroso, pero en mi cintas los personajes son reales."Hollywood tiene mucha fuerza política y económica, y en muchos casos es imposible ganar una pantalla en tu propio país o en México, o en el mundo, porque de estas cintas hay en todas partes. Es una batalla cultural, económica y a veces nacional, y sólo hay pocos casos de resistencia, como el de los franceses, aunque no totalmente."Su concepto de cine independiente es aquel en el que "puedes empezar y acabar una historia como la planeaste, no en detalle, pero sí en espíritu, en cosas importantes, como controlar al elenco y el corte final".Return of the Secaucus Seven (1980), su opera prima, se hizo con sus primeros sueldos. Narra la vida de unos amigos que se reúnen para recordar sus tiempos de actividad antibelicista durante la década de 1960, y ese tema aún lo tiene en mente.Dice: "Lo que hacen los políticos para vender las guerras es presentar la realidad del mundo con sencillez. Por ejemplo, hay mejores maneras de responder a los asesinos del 9-11 que atacar a otro país (Irak); no tiene nada que ver con eso, es una gran mentira inventada por los Bush. Ahora hay otro tema: la migración. En la próxima elección en Estados Unidos los republicanos están tratando de hacer de la migración un tema para ganar votos; lo quieren hacer ver como sencillo, cuando es un problema muy complejo. Usan el miedo y el racismo para ganar."Estados Unidos necesita de estos trabajadores, pero éstos necesitan protección legal para no estar desamparados, aunque también deben tener responsabilidades de observar nuestras reglas y leyes."Políticamente no se siente de izquierda ni de derecha. "No tiene sentido; es lo mismo que hablaba sobre la simplicidad. Hay que encontrar la manera de vivir juntos sin guerras, sin una pobreza que mata. Si un sistema no funciona se cambia."La sección de competencia en Salónica -ciudad con ambiente de alegría que huele a celuloide- está al rojo vivo. Dos cintas llamaron la atención ayer: la griega Valse sentimental, de Constantina Voulgari, y la india, Frozen, de Shivajee Chandrabhusan.La primera, producción de este año, narra la vida de dos jóvenes que no creen en nada, no hacen nada de sus vidas ni para cambiar. Una historia de amor en la que nada se dice y en la que esta palabra se convierte en todo. Una abstracción de cinta, que fue aplaudida por el público local. La segunda (igual de 2007) ubica a una familia en una remota villa del Himalaya. Todo es paz y calma, hasta que el ejército se establece cerca de su casa y cambia sus vidas. Dos historias aparentemente locales, que los cinéfilos griegos entendieron como suyas.