El Universal
La salida de Alejandra Latapí y Rodrigo Morales, del Instituto Federal Electoral, se dio sin ninguna metodología, pero tampoco por caprichos. Razones muy precisas tuvieron los diputados para decidir su suerte como consejeros
La salida de Alejandra Latapí y Rodrigo Morales, del Instituto Federal Electoral, se dio sin ninguna metodología, pero tampoco por caprichos. Razones muy precisas tuvieron los diputados para decidir su suerte como consejeros.

La cabeza de Latapí fue reclamada debido a las posiciones públicas que mantuvo respecto a la participación del Consejo Coordinador Empresarial en la campaña presidencial de 2006.

Morales, en cambio, resultó una pieza sacrificable para el PAN por su bajo perfil, las pocas participaciones en el Consejo General y la falta de licenciatura.

Los tres que llegaron, producto de una tensa negociación, no eran por quienes más pujaron los partidos, pero tuvieron que aprobarlos para evitar un mayor estancamiento en la designación de consejeros y el retorno al quiebre de acuerdo que se dio en 2003.

De los tres que asumieron ayer, Marco Antonio Baños llegó perseguido por una sombra de sospecha desde que salió del instituto hace pocos años.