El Universal
Acude el escritor a la antigua estación de ferrocarril para verla transformada en el espacio cultural y literario más importante de la región
Monterrey, Nuevo León.- Apenas puso los pies en Estación Palabra, en el sonido de ambiente se comenzaron a escuchar los acordes del tema musical que emana de su libro más famoso, Cien años de soledad: "Los cien años de Macondo sueñan, sueñan en el aire"... Era Gabriel García Márquez, Gabo, como le dicen cariñosamente al Premio Nobel de literatura, quien luego de 47 años regresaba a Nuevo Laredo.

En 1961 venía procedente de Estados Unidos con destino a la Ciudad de México y la tarde del jueves 4 de septiembre venía de Monterrey, Nuevo León. Eran circunstancias totalmente diferentes.

Ahora venía a la misma antigua estación del ferrocarril, para verla transformada en el espacio cultural y literario más importante de la región. Ha sido convertida en un centro literario que lleva su nombre: Estación Palabra Gabriel García Márquez.

Apenas pisó Estación Palabra, sus ojos se abrieron gratamente sorprendidos. No podía creer que aquella estación que lo recibió como un pasajero más, se transformara en un lugar donde las letras, su imagen, vivencias y conocimientos tienen ahora un templo.

García Márquez llegó acompañado de su esposa Mercedes Raquel Barcha, saludando a las personas que los acompañaron en esta inauguración.

El alcalde de Nuevo Laredo, Ramón Garza Barrios y su esposa Rebeca Canales invitaron al Premio Nobel de Literatura a que conociera ampliamente el recinto donde además de los más de seis mil volúmenes que alberga, hay pinturas y esculturas, pero sobre todo, un amplio salón donde queda plasmada la vida del escritor colombiano.

Su amplia sonrisa mostraba la satisfacción al ver cómo su esfuerzo literario lo ha llevado a tener un lugar que lo inmortaliza con su pasión: Las letras. "Es un gran gozo para nuestra ciudad que usted, querido Gabriel, esté con nosotros. Hoy es un día memorable, hoy le podemos decir a los hombres y mujeres de Nuevo Laredo que tenemos palabra, mucha palabra", dijo Garza Barrios.

"Hoy cumplimos con usted un compromiso con nuestra propia historia, le rendimos un sincero y profundo homenaje porque hace 47 años estuvo en este mismo lugar y desde aquí decidió, para beneplácito de nuestro país, vivir con los mexicanos", indicó.

"Los neolaredenses somos personas leales con la palabra. En este lugar nació una relación entre nuestra comunidad y usted. De nuestra parte le digo que en Nuevo Laredo le admiramos y le respetamos porque usted está comprometido con los más altos valores de la humanidad, porque es usted un ejemplo de congruencia, es un paradigma de la realidad. Sepa usted, querido Gabo, que nos sorprende y nos congratula su enorme compromiso con la palabra", precisó el alcalde.

Y para sorpresa de todos, García Márquez tomó el micrófono y dirigiéndose al alcalde expresó: "Estoy emocionado, me he quedado sin palabras. Muchas gracias".

Luego de inaugurar Estación Palabra, fue llevado al crucero de 15 de Junio y Guerrero. En ese punto del puente internacional uno se ubica el Restaurante Alicia, donde García Márquez comió un caldo de res y arroz frito.