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La "Ciudad del Trueno" dio la bienvenida a cientos de visitantes
Papantla.- El Tajín, ciudad sagrada declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, fue el magno escenario para el inicio del espectáculo de luz y sonido denominado "Tajín vive".

Este acontecimiento, inaugurado la víspera, forma parte de la décima edición de la Cumbre Tajín 2009 que este día arranca actividades.

A partir de hoy y hasta el próximo 22 de marzo, la llamada "Ciudad del Trueno" mostrará a los ojos del mundo sus monumentos prehispánicos, así como la ya conocida "Pirámide de los Nichos".

Más de 500 personas disfrutaron de la proyección de truenos, lluvia, imágenes prehispánicas y de diversos grupos indígenas de la región, postrados sobre las pirámides de la antigua capital totonaca.

En la majestuosa ciudad prehispánica convergen identidad, pasado, belleza y conocimiento, lo cual, mezclado con tecnología, exhibió ritos totonacas.

Durante el recorrido nocturno, la experiencia, profunda e inolvidable, permitió el contacto directo de los visitantes con la atmósfera, las deidades y los habitantes de una cosmogonía única, la totonaca, en el punto neurálgico de esta cultura viva.

Danzas de luces, magia y evocación a los espíritus fueron algunas de las características de este espectáculo desarrollado en la región del totonacapan, en donde sobrevive el antiguo culto de adoración al Sol, que da origen a la danza de los voladores.

El show de esta antigua urbe construida en la parte inferior de los abanicos pluviales de la sierra Papanteca, da la bienvenida a los visitantes con un ritual que comienza desde el acceso a la zona arqueológica.

Los viejos sabios (hombres y mujeres) con palmos de yerbas en las manos, rezos ancestrales y murmullos interminables, invitan a sensibilizar el alma a través de un lugar misterioso y oscuro que se va abriendo entre el aire impregnado de copal, donde el grupo de médicos tradicionales brinda a los visitantes limpias ceremoniales de purificación.

Por espacio de 60 minutos, decenas de personas recorren las mil 221 hectáreas divididas en cinco partes que corresponden a diferentes niveles altimétricos: El Grupo Plaza Arroyo, La Zona Central, La Gran Xicalcoliuhqui, El Tajín Chico y El Conjunto de las Columnas.

Al final del espectáculo, cuyo equipo de iluminación se encuentra montado a piso, se presenta una gran ofrenda dedicada a los dioses del trueno o bien de los relámpagos.

"Se trata de una ofrenda en la que se convoca a los dioses y además permite que las personas que acuden al rito, regresen con bien", dijo Jacinto García, uno de los viejos sabios del lugar, al tiempo que señaló que la ofrenda está acompañada de frutas y copal.

Previo al recorrido, en la explanada de la zona arqueológica, a una altura de 35 metros aproximadamente, los voladores de Papantla u "Hombres pájaro", como también se les conoce, ofrecen su famoso ritual convirtiendo el show en una sorprendente velada.

Cabe destacar que en El Tajín, cuyo punto más brillante es marzo, muestra el mágico universo totonaca haciendo de esta experiencia un recorrido sensorial inigualable. Más que una visita nocturna es una noche que marcará un ciclo en los visitantes.