AGENCIAS
Roma, Italia.- Dos campamentos de gitanos cercanos a un barrio periférico de Nápoles (sur de Italia) fueron incendiados este miércoles tras haber sido abandonados por sus ocupantes ante una ola de violencia contra los gitanos que sacude esa ciudad.
Los dos campamentos, formados por barracas y chabolas, se encuentran en el barrio de Ponticelli, cuyos vecinos atacaron el lunes la zona gitana como reacción al intento frustrado del secuestro el sábado de un bebé de seis meses por parte de una joven gitana.

Los bomberos acababan de apagar el primer incencio cuando se desató otro a algunos metros de distancia destruyendo la mayoría de las chabolas, constató un fotógrafo de la AFP. Según la policía, los incendios, que no dejaron heridos, fueron provocados para evitar que los gitanos regresen a los campamentos cuando la tensión se alivie.

El martes, fue organizada una incursión por los habitantes de Ponticelli contra los gitanos, la mayoría de origen rumano, con bombas molotov durante la cual se registraron forcejeos y pedradas.

La policía se ha visto obligada a reforzar la vigilancia en torno a los campos para evitar nuevas represalias.

Varias organizaciones de asistencia a los inmigrantes han denunciado el clima de violencia contra los gitanos y los rumanos en toda Italia, donde el nuevo gobierno de derecha liderado por Silvio Berlusconi prometió endurecer las leyes contra la inmigración clandestina.

Entre las primeras medidas que el nuevo gabinete italiano entiende aprobar en los próximos días figura la introducción del delito de inmigración ilegal, con arresto, y la extensión del período de reclusión hasta los 18 meses en los centros de permanencia temporales en espera de expulsión.

La idea de considerar un delito la inmigración clandestina, con penas que van de los seis meses a los cuatro años de cárcel, anunciada por la prensa, es rechazada por organizaciones católicas que asisten a los inmigrantes. Los alcaldes de las dos mayores ciudades italianas, Milán y Roma, anunciaron por su parte la creación de un "comisionado para la emergencia gitana".