Un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Madrid explicó que la confusión se produjo en la entrega de féretros a los familiares y en ningún caso en la identificación de los cuerpos.
Madrid, España.- Las familias de dos víctimas del accidente aéreo de la semana pasada en Madrid recibieron el jueves los restos equivocados de sus seres queridos, pero, según las autoridades judiciales españolas, el error fue subsando.

El juez que instruye el caso del siniestro del vuelo de Spanair, en el que murieron 154 personas, ya ha abierto una investigación para determinar lo ocurrido.

Un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Madrid explicó que la confusión se produjo en la entrega de féretros a los familiares y en ningún caso en la identificación de los cuerpos.

En concreto, los cadáveres tenían asignados por la policía los números 134 y 104, pero sus allegados recibieron los restos equivocados. Una de las víctimas era una ciudadana de origen francés y la otra una persona española.

Aunque todavía no se ha podido esclarecer el suceso, la principal hipótesis con la que se trabaja es que alguien cometiera un error al leer los números, ya que son muy similares. Lo que no parece tan claro, según explicó el portavoz judicial, es cómo se advirtió el fallo.

Después de que se notificase la situación, el asunto se resolvió en apenas tres horas y las autoridades entregaron los restos correctos a sus respectivas familias.

El fuego que redujo a cenizas el aparato MD-82 el pasado 20 de agosto provocó que los restos de muchos de los fallecidos sean imposibles de reconocer. Las pruebas de ADN practicadas por los equipos forenses permiten una identificación precisa, que, sin embargo, está llevando más tiempo del previsto.

La presencia de víctimas extranjeras y el hecho de que familias enteras perdieran la vida en el siniestro están complicando las tareas del laboratorio. Hasta el momento, 126 cuerpos han sido identificados.

El retraso ha provocado que el funeral en memoria de las víctimas previsto para el próximo 1 de septiembre se haya retrasado 10 días.

El proceso está siendo especialmente vigilado por la opinión pública debido al penoso recuerdo de otra tragedia aérea. En mayo de 2003, más de 60 militares que regresaban de cumplir su misión de paz en Afganistán murieron al estrellarse en Turquía el avión modelo Yak-42 en el que viajaban.

Los cuerpos de varios de los soldados fallecidos fueron identificados de forma incorrecta y sus familiares enterraron a personas que no resultaron ser sus seres queridos y decenas de cadáveres tuvieron que ser exhumados. El caso, que está siendo investigado por la justicia, provocó una tormenta política para el gobierno que presidía entonces José María Aznar.

Mientras tanto, los servicios médicos informaron el jueves que uno de los heridos más graves del accidente ha mejorado levemente y se le ha retirado la ventilación asistida que precisaba.

Gregoria Mendiola Rodríguez, una mujer española de 44 años, permanece ingresada con policontusiones y diversos traumatismos. Su hijo, de ocho años, también sobrevivió y se encuentra hospitalizado. Su marido, un ciudadano colombiano, falleció.

Los doctores que atienden a Mendiola Rodríguez rebajaron su pronóstico de "muy grave" a "grave". De las 18 personas que salvaron la vida en la tragedia, 16 siguen ingresados en distintos centros sanitarios.