Ecuador.- "Sólo faltó la foto del presidente", exclamaron sonrientes indígenas convencidos de que este domingo votaron otra vez para "ratificar o tumbar" al socialista Rafael Correa antes que por asambleístas que redactarán la nueva Constitución de Ecuador.
Entre los pobladores de la localidad de Cangahua, de mayoría indígena y ubicada a 45 km al noreste de Quito, la elección es un plebiscito sobre el gobierno, que en una sola papeleta electoral reúne a todos los candidatos, aliados del presidente y opositores. Los electores deben marcar en ella los nombres elegidos.

Pedro Quinatoa, un mecánico de 61 años, esperó en calma su turno para votar ante los retrasos en la instalación del proceso en la escuela principal de Cangahua.

La mayoría de nativos que sufragó en el lugar llegó temprano, pero debió esperar más que de costumbre ante la demora de hasta ocho minutos por cada elector.

Al extender la papeleta de 88x45 cm, Quinatoa reconoció entre los cientos de candidatos a viejos conocidos de las últimas elecciones: "Estaban todos, desde Alvarito (Noboa), (León) Roldós, hasta los Gutiérrez. Sólo faltó el presidente", señaló el hombre a la AFP.

Como en los últimos once meses, Quinatoa debió ir un domingo a la escuela para "votar por el cambio", como identifica al gobierno de Correa. "Voté en plancha (lista) y por Correa, como lo hice las otras veces. Esto fue igual que en las elecciones anteriores", sostuvo.

Al igual que él Jorge Rivera y su esposa Gloria, una pareja de agricultores de 40 años, repasaron los nombres de los rivales que enfrentó Correa en el camino a la presidencia y que ahora son aspirantes a la Constituyente.

"Hay una desorganización grande; gente que se demora más de cinco minutos en votar. Nosotros votamos en plancha por (el ex presidente) Lucio (Gutiérrez).

Yo no creo en propuestas creo en la gente, y siempre voy a estar con él", declaró Rivera.

El campesino criticó al gobierno con desenfado. "No sirve. Mejor es Lucio", añadió aludiendo al líder de la oposición, quien alentó desde bambalinas la campaña de su partido Sociedad Patriótica a raíz de una sanción electoral que le retiró por dos años sus derechos políticos.

Los indígenas mostraron su agotamiento por cuatro elecciones en 11 meses (dos vueltas presidenciales y una consulta constituyente). Varios de ellos aseguraron que su voto fue idéntico al de los otros procesos y como en esas ocasiones, se guiaron por personas antes que por propuestas.

Varias mujeres con los bebés atados a la espalda esperaban ingresar a los recintos con una mueca de descontento. Casi ninguna quiso comentar su elección con la prensa, aunque repararon en la lentitud de la fila.

"Ya estamos cansados. Es como votar otra vez por el presidente. Y mientras que siga trabajando votaré por él", declaró a la AFP Lorenzo Tandangua, agricultor de 47 años.

Fueron pocos los que identificaron diferencias con respecto a los otros comicios. Juan Carlos Umaquinga, un administrador de empresas de 26 años, llegó con su voto listo asegurando que a diferencia de muchos sabía por qué votar.

"Esto es muy diferente. La vez pasada elegimos a un presidente y ahora lo que estamos haciendo es designar a los que modificarán la ley", señaló el hombre apartándose de la fila de las personas que aun esperaban su turno.

En Quito, los electores del norte de la ciudad justificaron su voto con un plebiscito contra Correa: "Más allá de la Asamblea es un proceso que me permitió cambiar el voto que le había dado a Correa porque creo que se necesita alguien más preparado; que entienda al país", afirmó Fernando Sánchez de 50 años.