Bogotá.- Dirigentes de las comunidades indígenas colombianas reiteraron hoy que están preparando una marcha para ir en busca de los cuerpos de ocho miembros de la etnia awá que fueron asesinados por la guerrilla de las FARC.
Los nativos dijeron que esperarán hasta el próximo lunes en la tarde para ver si los guerrilleros entregan los cuerpos, pero que si no reciben noticias partirán en su búsqueda con ayuda de pueblos indígenas de Ecuador.

Los awá denunciaron que el pasado 4 de febrero llegaron al poblado de Tortugaña Telembí varios miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que acusaron a los indígenas de ser "informantes" del Ejército.

La matanza se registró en un caserío ubicado en jurisdicción del municipio de Barbacoas, en el departamento de Nariño (suroeste), fronterizo con Ecuador.

El grupo rebelde admitió en un comunicado conocido el martes pasado que fue responsable de la masacre. Los nativos fueron asesinados a cuchilladas tras haber sido golpeados.

Tropas del Ejército encontraron el cuerpo de una de las víctimas, pero su rescate se dificultó porque los guerrilleros instalaron a su alrededor unas 50 minas antipersona. Se estima que los demás cadáveres están a corta distancia, pero las labores avanzan a paso lento por el peligro latente.

La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) señaló que si el lunes en la tarde no hay información sobre el sitio donde están los cadáveres, partirá hacia el lugar una delegación de indígenas colombianos y ecuatorianos, con apoyo técnico internacional para desactivar los explosivos.

"Las autoridades indígenas en minga (un encuentro) exigen a los actores armados legales e ilegales desocupar inmediatamente el territorio awá, previo al ingreso de la comisión nacional que garantice las gestiones diplomáticas necesarias para garantizar el acompañamiento de un equipo técnico internacional experto en desactivado de minas, ya sea de Bolivia, Ecuador o Brasil", señaló un comunicado expedido por la ONIC.

Al admitir su responsabilidad en el asesinato de los ocho indígenas, las FARC dijeron que el gobierno era el "verdugo" de éstos por haber creado las condiciones para que se convirtieran en "informantes" del Ejército y aseguraron que el grupo rebelde respeta a la población civil.

El presidente Alvaro Uribe calificó el pronunciamiento de cínico, al tiempo que organizaciones defensoras de los derechos humanos repudiaron la acción de las FARC.