Hasta ahora, sólo los humanos y los chimpancés habían demostrado ser vulnerables a los alrededor de un centenar de virus distintos que resultan en el resfriado común
Científicos británicos han logrado infectar por primera vez a un ratón con el virus del resfriado, lo que permitirá probar nuevos tratamientos.

Hasta ahora, sólo los humanos y los chimpancés habían demostrado ser vulnerables a los alrededor de un centenar de virus distintos que resultan en el resfriado común.

Ése es une de los motivos por los que han procedido tan lentamente las investigaciones en torno a posibles terapias, según el profesor Sebastian Johnston, virólogo del Imperial College, de Londres, que ha dirigido la investigación, según informa la revista Nature Medicine.

Para la mayor parte de las personas los resfriados no tienen consecuencias graves pero en el caso de los bebés o de algunos individuos con problemas respiratorios, como el asma, un resfriado puede tener consecuencias fatales.

Financiados por el Consejo de Investigaciones Médicas de Gran Bretaña, los científicos del Imperial College lograron modificar los genes de unos ratones de forma que las células que recubren sus sistemas respiratorios tuviesen una versión humana de la proteína receptora ICAM-1, por la que los rinovirus infectan las células.

"Sabíamos que una vez dentro de la célula del ratón, un rinovirus se reproduce con igual facilidad que en las personas, pero el virus no podía infectar aquella célula porque el receptor, que actúa como una especie de llave, no le dejaba entrar" , explica Johnston.

El equipo encabezado por el virólogo británico ha modificado el receptor del ratón para que actúe como un receptor humano, lo que significa que el rinovirus puede infectar ahora las células de esos roedores.

Según Johnston, los ratones modificados genéticamente pueden utilizarse también para estudiar infecciones más peligrosas que amenazan el funcionamiento pulmonar y pueden resultar en la muerte del paciente.

Esos ratones -creen los científicos- serán de gran ayuda no sólo para desarrollar nuevas terapias para el resfriado común sino también para enfermedades potencialmente fatales como los ataques agudos de asma o la obstrucción pulmonar crónica.