Madrid.- Internet se ha convertido en un universo paralelo donde es posible seguir la actualidad e incluso ver lo que pasa en otros rincones del planeta casi en tiempo real.
Madrid.- Internet se ha convertido en un universo paralelo donde es posible seguir la actualidad e incluso ver lo que pasa en otros rincones del planeta casi en tiempo real. Y dentro de esa constelación, las redes sociales de Twitter y Facebook se erigieron en el último año como poderosos instrumentos de comunicación e información alternativa en situaciones de crisis como las protestas por la cuestionada reelección del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, los disturbios en China o las revueltas tras el golpe de Estado que apartó del poder en Honduras al presidente constitucional Manuel Zelaya.

El poder de Facebook (con más de 250 millones de usuarios) y las otras redes sociales como Twitter (con 23 millones de usuarios) fue importante en la elección del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hace casi un año y también ha sido decisivo para contrastar la versión oficial de las protestas en Irán.

El 13 de junio, el día después de los comicios presidenciales en Irán, YouTube y Twitter comenzaron a difundir imágenes y a colgar mensajes de lo que estaba sucediendo en las calles de Teherán. Tan sólo después reaccionaron los medios "tradicionales" como la prensa escrita o la televisión.

Los iraníes grabaron imágenes de la represión policial contra los manifestantes con sus teléfonos móviles que colgaron de inmediato en Internet.

Dio la vuelta al mundo la imagen de una joven, Neda Agha Soltan, quien murió tras recibir un disparo al parecer de las fuerzas de seguridad iraníes durante las protestas. Esas imágenes las recogieron después los periódicos y las televisiones.

Hasta la joven directora de cine iraní Hana Makhmalbaf incluyó la grabación de la muerte de Neda en el documental "Green Days", centrado en el ambiente que se respiraba en el país durante los días previos a las elecciones y las protestas tras los comicios.

En Irán, con una población de más de 70 millones de personas, hay 23 millones de usuarios de Internet, según cifras oficiales de 2008.

Pese a los controles de las conservadoras autoridades de República Islámica, los políticos iraníes supieron detectar que Internet era uno de los principales canales de promoción especialmente por la juventud de la población, potenciales votantes y posibles usuarios de la red.

En los diferentes foros y redes sociales el apoyo fue más amplio para el líder de la oposición, Hussein Mussavi. Y fue también a través de la red de redes (y los mensajes de telefonía móvil) como se planearon las manifestaciones de protesta tras los comicios en los que las autoridades otorgaron la victoria al presidente, Mahmud Ahmadineyad, pese a las acusaciones de fraude.

A miles de kilómetros de allí, el golpe de Estado en Honduras el 28 de junio también se pudo seguir al minuto con Twitter. Fueron los propios usuarios los que colgaron en la red social que se escuchaban aviones militares y helicópteros pero que ni la televisión ni la radio estaban informando delo que ocurría o que se había cortado la luz o la telefonía fija. Las redes sociales ganaron la partida de la información a los medios tradicionales.

Capítulo aparte merece China, país cuyo gobierno comunista ha conseguido establecer un férreo control sobre la red e incluso que las grandes empresas que desean instalarse allí acepten sus condiciones, como sonado fue el caso del buscador Google, que se doblegó a las peticiones de manejo de las autoridades chinas.

"The Great Firewall" (el gran cortafuegos), en alusión a la gran muralla china, es como se conoce al sistema de censura dirigido por el gobierno de Pekín y que controla a cientos millones de usuarios de Internet. Para el gobierno sin embargo se trata del "Escudo Dorado de Protección", con el que -afirman- protegen a la población de las malas influencias en la red.

Los canales de vigilancia agudizan el control cuando se teclea alguna de las palabras tabú como: Tíbet, Tianamen o Taiwan, lo que provoca que la página se bloquee. También puede aparecer un aviso sobre un fallo técnico, así que una minoría de opositores agudiza el ingenio para emplear palabras de significado codificado.

Antes del 20 aniversario de la masacre en la Plaza de Tiananmen el 4 de junio el gobierno consiguió bloquear miles de páginas web, así como el correo Hotmail y las redes Twitter o Facebook.

En julio hubo disturbios étnicos con al menos 140 muertos y 800 heridos (según cifras oficiales) en Urumqi, la capital la región de Xinjiang, en el oeste de China. Y en las principales páginas web del país se eliminaron o se cerraron los espacios para comentarios de lectores. Esos foros sirven de termómetro para los propios ciudadanos chinos sobre los asuntos que preocupan en el país. En Twitter, por ejemplo, se criticaba la falta de información o el bloqueo.

Las redes sociales resultan excelente amplificadores de ideas aun cuando éstas no siempre tengan el éxito esperado. Desde Colombia se convocaron manifestaciones en una decena de países el pasado 4 de septiembre a través de Facebook y Twitter contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Sin embargo el poder de convocatoria de los organizadores quedó en entredicho debido a la escasa repercusión de la iniciativa, lo que fue aprovechado como una victoria por los partidarios del presidente venezolano, que además tres días más tarde se dejaba celebrar como una estrella de cine en la alfombra roja del Festival de Venecia.

Las redes sociales, un instrumento que en el futuro tendrán mucho más en cuenta los políticos, alientan la unión entre usuarios para las más diversas y peregrinas causas. Así las cosas, parecen más vivas que nunca las palabras de Albert Camus: "la rebelión es el acto del hombre informado".