Washington, EU.- Más de seis años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las autoridades estadounidenses encausaron a seis de sus presuntos responsables, detenidos en Guantánamo, primera etapa de un proceso judicial que se anuncia largo e inédito.
El 13 de noviembre de 2001, apenas dos meses después de los atentados que provocaron cerca de 3.000 muertos en Nueva York y Washington, el presidente estadounidense, George W. Bush, fijó el marco de esos futuros procesos creando tribunales militares de excepción para juzgar a los terroristas.

Y a pesar de que el primero de ellos, Osama bin Laden, sigue prófugo, numerosos sospechosos fueron detenidos entre 2002 y 2003, incluyendo a Khaled Cheikh Mohammed y Ramzi ben al-Shaiba, considerados los dos principales responsables de los atentados de 2001.

Pero antes que llevarlos a la justicia, el gobierno prefirió interrogarlos en prisiones de la CIA. Durante ese tiempo se multiplicaron las críticas contra los tribunales especiales, y en junio de 2006 la Corte Suprema estadounidense los invalidó, estimando que el presidente Bush se había extralimitado en sus funciones.

El Congreso restableció el sistema algunos meses más tarde, pero el mismo sigue siendo muy cuestionado. Hasta ahora no se ha iniciado ningún proceso, y no es excluye que los jueces federales examinen nuevamente la legalidad del sistema, que autoriza los testimonios bajo coacción o informados por terceros.

La inculpación de Khaled Cheikh Mohammed, que la CIA admitió que fue sometido a un simulacro de ahogamiento, o de Mohammed al-Qahtani, cuyo informe de interrogatorio oficial divulgado en 2005 hace referencia a semanas de aislamiento absoluto, privaciones de sueño, humillaciones y amenazas, transforma esos debates de un asunto teórico a uno práctico.

Y la posibilidad de una ejecución al final del proceso hará que los jueces se pongan más puntillosos.

Pero esta perspectiva sigue siendo lejana. Primeo es necesario que la funcionaria tutelar de los tribunales militares de excepción, la jueza Susan Crawford, valide los cargos contra los acusados, los que llevaría varias semanas.

También será necesario encontrarle a cada acusado varios abogados militares que puedan tener acceso a los documentos confidenciales del caso y tener la confianza de sus clientes. Hasta ahora, uno solo de los seis se ha reunido con un abogado desde su detención.

Es probable que una primera audiencia tenga lugar durante el primer semestre para formularle a los seis detenidos los cargos contra ellos.

El megaproceso no comenzará antes de algunos meses en la sala de audiencias en construcción de la base militar de Guantánamo o en otra parte, ya que todos los probables sucesores de Bush, el republicano John McCain y los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama, se comprometieron a cerrar la prisión en Cuba.

Según David Rivkin, un abogado que trabajó para la administración Reagan, el estado de ánimo de los acusados simplificará, sin embargo, la tarea del gobierno: "están orgullosos de lo que hicieron. De hecho, lo que quieren es levantarse y ufanarse (...). Lucharán para que se los deje hablar" en el juicio.

Tras el veredicto, la defensa podrá, no obstante, recurrir al tribunal federal de Apelaciones de Washington y, finalmente, a la Corte Suprema de Estados Unidos.

"Se hará justicia, el gobierno obtendrá las condenas y (los terroristas) serán ejecutados", aunque ello "llevará tiempo", expresó Rivkin.