El director ejecutivo de la empresa Solar Impulse, André Borschberg, pilotea el avión solar "Solar Impulse" tras su despegue desde el aeropuerto de Payerne, Suiza. Foto EFE/Vanguardia
El avión despegó poco antes de las 07.00 hora local (05.00 GMT) desde el aeródromo de Payerne, en el oeste de Suiza.
Ginebra, Suiza.- El avión "Solar Impulse", propulsado exclusivamente por energía solar y con el que su promotor, Bertrand Piccard, planea dar la vuelta al mundo en 2012, ha despegado hoy con el objetivo de completar el primer vuelo nocturno de la aviación solar.

El avión despegó poco antes de las 07.00 hora local (05.00 GMT) desde el aeródromo de Payerne, en el oeste de Suiza.

El plan es volar durante el día para poder cargar sus baterías solares y poder mantenerse en el aire durante la noche, para finalmente aterrizar 24 horas después de haber despegado.
El avión "Solar Impulse", que aspira a convertirse en el primer aparato en volar durante toda una noche propulsado sólo por energía solar, prosigue hoy su vuelo y cuenta con una previsiones meteorológicas "ideales".

A partir de las 19.00 horas hora local (17.00 GMT), y tras más de doce horas en el aire, está previsto que el promotor del proyecto, Bertrand Piccard, decida si el avión puede cumplir con su plan y seguir volando toda la noche.

"Este vuelo es crucial para la credibilidad del proyecto, que es demostrar que el avión puede volar día y noche sin carburante", explicó Piccard, quien recordó al mismo tiempo que se trata de un reto "jamás intentado".

El desafío del "Solar Impulse" es mantenerse en el aire toda la noche gracias a la energía solar almacenada durante el vuelo de día, lo que hace que la trayectoria se elija en función de las condiciones del clima.

El avión debería evitar unas tormentas que las previsiones meteorológicas no vislumbran en las próximas horas; al mismo tiempo se augura buena visibilidad, ausencia de nubes y un descenso del viento.

En los momentos posteriores al mediodía, el "Solar Impulse" volaba a unos 3.300 metros de altura, que según los planes deberá ascender hasta los 8.500 metros bien entrada la tarde, lo que constituiría un récord en cuanto a altitud para un aparato de este tipo.

A medida que el Sol desaparezca, el avión solar comenzará un suave descenso que le lleve a volar a partir de las 23.00 horas hasta una altitud de crucero de 1.500 metros, momento a partir del cual sólo usará la energía acumulada durante las horas diurnas.

El piloto del aparato, André Borschberg, también se enfrenta al reto de volar más de 24 horas seguidas en el pequeño espacio de la cabina, en la que dispone de una máscara de oxígeno y un paracaídas, en caso de imprevisto.

Bocadillos, arroz con leche y barras energéticas también figuran en su equipaje, mientras que la ingestión líquida se posibilita gracias a un tubo comunicado a un depósito de agua.

Borschberg también tiene a su disposición café, que le permitirá combatir al sueño y le ayudará a concentrarse, como subrayó Piccard.

Todo para conseguir aterrizar este jueves por la mañana, al amanecer si el avión se encuentra escaso de carburante, o alrededor de las 8 o 9 de la mañana en el mejor de los casos.

Con las horas que lleva el "Solar Impulse" en el aire, ya se ha convertido en el avión solar con un vuelo más largo, al superar la anterior marca de 1981, cuando otro avión solar ultraligero con un piloto a bordo, denominado "Solar Challenger", logró volar de Francia a Inglaterra en cinco horas.

La mejor marca al respecto del "Solar Impulse", con el que Piccard planea dar la vuelta al mundo en 2013, se produjo el pasado 7 de abril, cuando voló durante una hora y media.

La meta final de Piccard consiste en que el prototipo, con un coste de 70 millones de euros, circunvale el mundo con cinco escalas en cinco días dentro de tres años.

Este proyecto, que ha requerido cinco años de trabajo, entre simulaciones y su construcción, busca demostrar el potencial de las energías renovables, promover su utilización y probar el ahorro de energía que puede lograrse gracias a las nuevas tecnologías.

Piccard, un aventurero de poco más de 50 años y nieto del inventor del batiscafo, Auguste Piccard, se convirtió en 1999 en el primer hombre en dar la vuelta al mundo en globo sin escalas.