Bagdad, Irak.- El gobierno iraquí, decidido a meter en vereda a las empresas de seguridad extranjeras, condenó el miércoles la actuación de una de ellas, responsable de la muerte el martes de dos civiles iraquíes en Bagdad.
La empresa Unity Resources Group (URG), con base en Dubai, pero que emplea a una mayoría de occidentales, reconoció estar implicada en dicho tiroteo en pleno centro de la capital iraquí, pero aseguró haber actuado de forma apropiada.

"Un coche a gran velocidad se acercó" al convoy de URG, explicó esta empresa en un comunicado.

"El equipo respondió gradualmente, con medios no mortíferos, con gestos o proyectores", hasta que, temiendo un atentado suicida, según la empresa, sus empleados "hicieron uso de sus armas".

Las autoridades estadounidenses desmintieron en un primer momento estar relacionadas con URG, pero más tarde admitieron que esta empresa estaba a cargo de la seguridad de un subcontratista, RTI International, que trabaja para la agencia norteamericana de ayuda internacional USAID.

Un portavoz de RTI, Patrick Gibbons, indicó a la AFP que ningún empleado de este instituto se encontraba en el convoy.

Este nuevo incidente tuvo lugar menos de un mes después de un tiroteo protagonizado por un convoy de la compañía Blackwater, encargada de la seguridad de la embajada de Estados Unidos en Irak, que causó la muerte de 17 civiles.

Las autoridades iraquíes acusaron a Blackwater de "crimen deliberado" y anunciaron su determinación de meter en vereda a las empresas de seguridad privadas que proliferan en Irak desde la invasión estadounidense de marzo de 2003.

La oficina del portavoz del gobierno iraquí, Ali al-Dabbagh, desmintió que las autoridades iraquíes hayan pedido ocho millones de dólares por víctima para indemnizar a las familias, como se había dado a conocer en la prensa.

El miércoles, el general Kassem Musaui, portavoz del plan de seguridad en Bagdad, indicó a la AFP que "el gobierno, el primer ministro y todos los responsables condenan categóricamente las acciones" de URG.

"La ley es nuestra arma contra esta compañía y vamos a analizar esta cuestión con detenimiento", agregó el general Musaui.

El martes en Bagdad, dos mujeres murieron y una tercera resultó herida cuando guardias de seguridad extranjeros dispararon contra un auto que al parecer se acercó excesivamente a su caravana de vehículos blindados, según la policía iraquí y testigos.

Dos niños que viajaban en la parte posterior del auto resultaron heridos por fragmentos de vidrio, precisaron las fuentes.

El miércoles, familiares y amigos rindieron un último homenaje a las víctimas en la iglesia armenia de Bagdad.

Maro Ohannes, una de las víctimas, tenía 49 años y se había visto obligada a trabajar como taxista informal tras la muerte de su marido para alimentar a sus tres hijos. La joven Geneva Jalal murió a su lado.

Por otra parte, en Bagdad tres personas murieron y 17 resultaron heridas en una explosión y dos tiroteos.

En Tikrit (norte), cuatro personas, entre ellas dos policías, murieron y ocho fueron heridas en una atentado con coche bomba.

En Diwaniyah, a 180 km al sur de Bagdad, dos policía fueron asesinados a tiros desde un vehículo en movimiento mientras que una salva de mortero dirigida contra una escuela hirió a once alumnos, dos profesores y otras dos personas.

Un policía de Bagdad murió a manos de insurgentes en Amara (sur), según la policía, y dos soldados estadounidenses murieron en incidentes sin relación con las operaciones de combate.