Bagdad, Irak.- Al menos 33 personas murieron en una ola de atentados el martes en Irak, varios de ellos dirigidos contra responsables locales implicados en la lucha contra Al Qaeda, mientras que Bagdad vivió un nuevo incidente sangriento protagonizado por guardias de seguridad extranjeros.
Dos mujeres murieron de una ráfaga de balazos a bordo de un auto que al parecer se acercó excesivamente a una caravana de vehículos blindados 4X4, según responsables iraquíes y testigos.

Los guardias dispararon varias ráfagas contra el auto en el barrio de Karrada, en el centro de Bagdad.

Las dos mujeres que ocupaban los asientos delanteros murieron y una tercera fue herida en el hombro, mientras que dos niños que viajaban en la parte posterior fueron heridos por fragmentos de vidrio, precisaron las fuentes.

Se desconoce la identidad de la compañía de seguridad implicada en el incidente, pero la sede en Bagdad de una empresa australiana, URG, Unity Ressources Group, encargada de la protección de un subcontratista norteamericano, se encuentra cerca del lugar de los hechos.

El incidente se produjo casi un mes después de un tiroteo que dejó 17 muertos durante el paso de un convoy de la compañía norteamericana Blackwater y que provocó el enojo del primer ministro Nuri al Maliki.

En la provincia de Salahedin, escenario de una ofensiva de Al Qaida contra grupos locales aliados de Estados Unidos, dos atentados suicida contra un responsable de la policía y un líder tribal falló en su objetivo pero dejó 19 muertos.

Los kamikazes hicieron estallar simultáneamente, hacia las 06H00 (03H00 GMT), sus vehículos cargados con líquido inflamable en Baiji, a 200 km al norte de Bagdad, contra las residencias del coronel Saad al Nufus y de Thamer Ibrahim Atala, uno de los jefes del "Despertar de Salahedin", grupo de combatientes tribales movilizados por los norteamericanos contra los extremistas sunitas.

Además de los 19 muertos, unas 50 personas resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad, indicaron fuentes policiales, sin poder precisar la cantidad exacta de víctimas en los dos ataques.

El ejército estadounidense acordonó inmediatamente el sector e impuso un toque de queda en Baiji, localidad industrial donde se encuentra una de las más importantes refinerías del país.

"Las tropas norteamericanas tomaron el control de la ciudad, impidiendo intervenir a las otras fuerzas de seguridad. Están evacuando a los heridos", informó a la AFP el comandante de policía Alí Al Bijwari.

Al mismo tiempo, en Mosul, 370 km al norte de Bagdad, un grupo de hombres armados mataron al general Abdel Al Anun Mubarak, jefe adjunto de operaciones de la policía de la provincia de Nínive, mientras circulaba en su automóvil, según la policía.

También en Mosul, un artefacto explosivo causó la muerte de un policía e hirió a dos más al paso de su patrulla.

En Kirkuk, 250 km al norte de Bagdad, otro oficial, el general Abdel Amir Mahmud fue herido por un comando que disparó sobre su automóvil, según indicó la policía.

En Bagdad, un coche bomba explotó causando la muerte de ocho personas, llevando el total de víctimas en la capital iraquí a 12 muertos y cerca de 70 heridos.

Finalmente en Basora el director del aeropuerto internacional, Abdel Razzak Qassem, fue secuestrado por hombres armados no identificados, según una fuente de los servicios de seguridad bajo anonimato.

En una declaración publicada en internet el martes, una de las más importantes figuras religiosas de los sunitas en Irak, el jeque Harith Al Dhari, llamó a sus correligionarios a no apoyar a los estadounidense en su batalla contra Al Qaida.

"Al Qaida forma parte de nosotros y nosotros formamos parte de ellos", declaró el secretario general de la Asociación de Ulemas Musulmanes, la principal organización religiosa sunita.