Düsseldorf/Donetsk.- Superstición y piel de gallina: esos son los últimos secretos de la reina de la pértiga, la rusa Yelena Isinbayeva, que cada vez se acerca más a la leyenda del ucraniano Serguei Bubka.
Isinbayeva logró el domingo por la noche en la reunión atlética de Donetsk sus records mundiales número 25 y 26, con lo que sólo está ya a nueve de los 35 que logró durante su carrera el hoy miembro del Comité Olímpico Internacional (COI).

"Después de errar dos veces, como el año pasado, en 4,96, hice que subieran un centímetro", contó la saltadora de 26 años. "Fue superstición".

La rusa no se dio por satisfecha con subir dos centímetros la marca mundial bajo techo que logró en el mismo lugar en 2008, sino que superó también el listón a 5,00 metros.

"Quería enviar un mensaje bien claro a quienes quisieran batir el récord del mundo indoor", advirtió Isinbayeva, que está dispuesta a convertir su reinado en tiranía.

Para ello buscó motivación en la canción "New Wave". "Deseaba una melodía que me pusiera la piel de gallina", explicó la rusa, que mejoró su propia plusmarca en cinco centímetros en un mismo meeting.

La rusa no parece necesitar siquiera seguir la "táctica del salame" de Bubka, que fue batiendo sus propios records de centímetro en centímetro, aumentando al mismo tiempo su cuenta bancaria.

La rusa cambió de patrocinador a principios de año -del alemán adidas al chino Li Ning- y recibirá al parecer siete millones de dólares por un contrato de cinco años, lo que la convierte en la atleta mejor pagada de la historia.

El dinero no parece un problema para la carismática saltadora, que a falta de rivales, persigue con ahínco el "récord para la eternidad" de Bubka: 35 plusmarcas mundiales.

"Tengo aún dos competiciones e intentaré hacer otros dos records mundiales", advirtió Isinbayeva, que saltará el fin de semana en Birmingham y el 26 de febrero en Praga.

Además, aún tiene un margen de cinco centímetros hasta su récord de 5,05 metros al aire libre, que estableció el año pasado en los Juegos Olímpicos de Pekín.

De repente, la leyenda de Bubka parece amenazada por dos flancos, pues el australiano Steve Hooker, campeón olímpico en la capital china, alcanzó el 7 de febrero los 6,06 metros de altura en la reunión de atletismo indoor de Boston, lo que lo acercó más que a nadie a los 6,15 que el ucraniano logró en 1993.

"Ahora ya no hay nadie entre yo y el récord del mundo", festejó entonces Hooker, que el sábado en París superó por tercera vez los seis metros esta temporada, aunque fracasó en su intento sobre 6,16. "Espero estar más fresco en los próximos días", advirtió el australiano de 26 años.