Kerbala, Iral.- El jefe radical chiita Moqtada Sadr amenazó este domingo con tomar represalias contra el gobierno iraquí tras una oleada de detenciones de partidarios suyos en la ciudad de Kerbala, al sur de Bagdad.
Sadr exigió una investigación "neutra, equitativa y rápida" sobre los choques entre la policía y los milicianos que causaron, la semana pasada, 52 muertos y más de 300 heridos durante una peregrinación religiosa en esta ciudad santa.

Un portavoz en Kerbala del movimiento de Sadr, el jeque Saleh al Obeidi, advirtió que, de no ser así, esta formación no tendría otro remedio más que tomar "medidas", sobre las que no dio detalles.

Al mismo tiempo, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ordenó la formación de una comisión de investigación para aclarar los hechos.

"Esta comisión debe llevar a cabo su misión de manera profesional, y sin centrarse exclusivamente en ninguna facción. La investigación debe finalizarse lo antes posible", exigió ante la prensa.

Previamente, el jefe de policía en Kerbala, Raed Shaker, anunció también ante los periodistas la detención de 269 personas sospechosas de estar implicadas en los incidentes.

"Continuamos efectuando registros en la ciudad y sus alrededores", añadió el jefe policial.

El jeque Obeidi aseguró que la mayoría de los detenidos eran miembros de la poderosa milicia de Sadr, el ejército del Mahdi.

"Unos 150 sadristas han muerto en operaciones de las fuerzas de seguridad" durante los últimos tres días, dijo el jeque Obeidi, aunque esa cifra no pudo ser confirmada de forma independiente.

Moqtada Sadr hizo su advertencia al gobierno cuatro días después de ordenar a sus milicianos que suspendieran durante seis meses sus operaciones armadas, en particular contra las tropas estadounidenses en Irak.