Crawford, EU.- Jenna Bush no pudo imaginar su boda en la Casa Blanca rodeada por mobiliario antiguo y retratos al óleo de presidentes.
En cambio, ella y Henry Hager optaron por decir ``acepto'' el sábado en la finca del presidente George W. Bush en Crawford, donde hay cultivos de maíz, los caminos tienen nombres como el Paseo del Ganado y hay banderas de Texas adornando las azoteas de los graneros.

Alejada de las cámaras de televisión que han llevado las bodas familiares de otros presidentes hasta las salas de las familias estadounidenses la boda al aire libre de Jenna en la finca refleja la propensión de la familia Bush por la privacidad y su preferencia por lo casual sobre lo fastuoso.

Pero aún sin la mirada de los extraños, el matrimonio de Jenna y su novio Henry Hager hará historia presidencial. Se recordará como un momento optimista de ambos mandatos de Bush, de una presidencia asediada por atentados terroristas, guerras y una economía al borde de la recesión.

``Esta es una ocasión feliz para nuestra familia, en la que celebramos la vida feliz que tienen por delante ella y su marido, Henry'', dijo Bush en su mensaje semanal de radio de los sábados.

``También es un momento especial para (mi esposa) Laura, quien en este fin de semana del Día de la Madre mirará a una joven a la que nosotros criamos juntos, caminar por el pasillo (nupcial)''.

Jenna, de 26 años, se convirtió en el 22familiar de un presidente que se casa mientras éste ocupa la Casa Blanca.

Las ceremonias matrimoniales han incluido desde la boda extravagante de Tricia Nixon, transmitida en vivo desde el Jardín de las Rosas de La casa Blanca en 1971, a la boda en 1992 de la tía de Jenna, Dorothy Koch, en Camp David. Esta fue tan secreta que la prensa ni siquiera se enteró hasta que terminó.