Parábolas: el arte narrativo de Jesús de Nazaret incluye ilustraciones de Gustave Doré. En la imagen, el dramaturgo Vicente Leñero. Foto La Jornada
Mónica Mateos-Vega/La Jornada
México, D.F. .- Un día, mientras releía la Biblia, el periodista Vicente Leñero se dio cuenta de que Jesús de Nazaret formaba parte de "la misma familia de narradores a la que pertenezco, cuya misión es dar cuenta del mundo a través de historias, no de conceptos teóricos".
Con esa certeza, el escritor emprendió hace unos meses la tarea de rescribir las parábolas del Jesús, de las que dieron cuenta los evangelistas Marcos, Mateo, Lucas y Juan, para dejarlas convertidas en cuentos sencillos, pero muchas veces inquietantes y enigmáticos.

Parábolas: el arte narrativo de Jesús de Nazaret (Editorial Joaquin Mortiz) es el libro que incluye esos 31 breves relatos, acompañados por ilustraciones de Gustave Doré, provenientes de La Sainte Bible selon la Vulgate, publicada en 1866.

Leñero explica que lo primero fue emprender una "cuidadosa limpieza gramatical"; luego, consultar las traducciones directas del griego realizadas por Ernesto de la Peña en 1996, y ya después rescribir los textos "en el castellano que se habla en México", fundiendo a veces en una sola parábola las dos o tres variantes propuestas por los evangelistas.

El resultado refleja "el genuino arte narrativo de su contador oral" y presenta a un autor (Jesús de Nazaret) que sabe utilizar el arma de todo narrador: "la historia, para dar testimonio de nuestro mundo".

Más humanista que religioso

En entrevista con La Jornada, el también dramaturgo añade que los escritores "inventamos historias para entretener y sensibilizar a los que las oyen; eso hacía Jesús, y no tanto con ánimo religioso, sino para dar un mensaje humanista, como el de cualquier narrador o cuentacuentos de ahora.

"La narración oral es algo muy cercano a quienes han tenido padres que le han contado cuentos a sus hijos, pero mientras las historias para niños tienen algún mensaje edificante, algunas de las historias que cuenta Jesús son terribles.

"Algunos cuentos no los acabo de entender; por ejemplo, en el que está un tipo que de pronto invita a un banquete a sus amigos, pero ninguno va; entonces, él se enoja muchísimo y manda a su sirviente a traer gente de la calle para que participe en el banquete. Lo curioso es que el organizador encuentra a una persona que llega mal vestida y dice: `sáquenlo de aquí'. ¿Por qué se enoja?, si esa persona no estaba invitada al banquete, si lo llevaron un poco a la fuerza.

"Son terribles, pero dan una imagen verosímil de Jesús como contador de historias, porque uno siempre piensa en él como una persona que se la pasó predicando puras cosas buenas, pero el Jesús más interesante es el que cuenta estas historias con las que uno se familiariza más, las cuales debieron ser más largas, pero los redactores o traductores escogieron sólo la esencia.

"Eso es una lástima, porque no está el cuento desarrollado. Seguramente contó mucho más en los tres años de vida pública que tuvo, pero sólo se conservaron unos cuantos relatos. Las parábolas originales no tienen enseñanza o explicaciones como las que aparecen en la Biblia. Explicar el contenido es antiliterario.

"Descubrí que hay muchos expertos en parábolas que afirman que las moralejas que actualmente contienen las historias no estaban antes. Es decir, quienes las reprodujeron de pronto pensaron: `vamos a contar la historia que contó Jesús, pero escribamos también el significado'; eso es como si yo escribiera un libro y me preguntaran: `¿pero qué enseñanza sacas de él?'

"El autor nunca explica sus libros, pero hubo quienes se permitieron hacerlo como si Jesús mismo lo hubiera hecho. El gran trabajo de quien cuenta historias es precisamente darlas al lector o al oidor para que las complete y las interprete.

"Estas parábolas son cuentos muy para adultos, para gente mayor. A veces llenas de injusticia, como el relato del regreso del hijo pródigo: muy pocos entienden que aquí se privilegia el amor sobre la justicia. Casi todos los cuentos de Jesús tienen esa visión: el afecto o el amor por los demás es más importante que la justicia."

Leñero detalla que estuvo tentado a redactar los cuentos en una historia completa, hacerlos más largos, pero se percató de que ello haría que las historias ya no le pertenecieran a Jesús, sino al autor que lo recrea, "como la novela Caín, de José Saramago. Hubo varios caminos para abordar estos relatos, pero al final quise hacer este libro pequeñito, para leer y ya. Por eso, al que habría que entrevistar es a Jesús de Nazaret", concluye con humor.