"Bad moon rising", "Green River" y "Susie Q" anunciaron un repaso a los himnos de Creedence, que culminó en la primera parte del concierto con "Who'll stop the rain", coreada por un público de lo más variado, compuesto no sólo por aquellos que llevaban años esperando la actuación de Fogerty sino también por herederos de su música.
Madrid, España.- John Fogerty reinventó esta noche el más puro sonido Creedence Clearwater Revival y demostró en Madrid que, casi cuatro décadas después de la desaparición de su banda, aún es capaz de emocionar y hacer vibrar al público con viejos éxitos y con sus temas en solitario.

Creedence Clearwater Revival resucitó de la mano de Fogerty y junto a las 3.000 personas que acudieron a la cita, que esperaban ansiosas desde hacía décadas la visita del líder de la mítica banda, efímera en su trayectoria pero imperecedera en su sonido.

Con ganas de encontrarse con su público, Fogerty saltó al escenario con "Hey Tonight", un clásico de la banda y uno de los últimos temas que grabó junto a su hermano Tom, antes de que éste abandonara el grupo.

"Bad moon rising", "Green River" y "Susie Q" anunciaron un repaso a los himnos de Creedence, que culminó en la primera parte del concierto con "Who'll stop the rain", coreada por un público de lo más variado, compuesto no sólo por aquellos que llevaban años esperando la actuación de Fogerty sino también por herederos de su música.

Madrid vivió una noche al más puro estilo Woodstock, como anunció el propio Fogerty antes de intercalar sus temas en solitario: "Esto me recuerda a Woodstock, solo que entonces todos estaban desnudos".

Y es que la cita fue un auténtico "Revival", título del último disco de Fogerty y de su gira, un resurgimiento del rock más eléctrico de Creedence.

Pero tampoco faltaron sus temas más country, como "Big train from memphis", que a pesar de no ser himno Creedence emocionó al público con una exhibición de Fogerty junto al violín de su sobrino, que se ha sumado a la gira acompañado de los músicos de "Fireworks".

Fogerty cambió de guitarra con cada uno de los veinticinco temas que sonaron en Madrid, demostró que puede rasgar las cuerdas de cualquier guitarra y que tiene suficiente aire en los pulmones para gritar, tocar la armónica y hablar con sus espectadores, siempre sonriente y pendiente de no defraudarles.

Entre solos virtuosos y el más puro sonido Creedence, Fogerty dedicó a su esposa una emotiva balada, "Joy of my life", con la que, lejos de adormecer al público anunció otra batería de clásicos.

Después de "Working on a building", Fogerty recuperó la guitarra acústica para tocar otro de los temas más míticos de su carrera, "Have you ever seen the rain?", que levantó a una grada entregada y dispuesta a ponerse en pie para cantar mirando al cielo junto al músico.

Las ganas de compartir la velada eran mutuas, y el propio Fogerty pidió que los focos iluminaran al público para poder contemplar de cerca de sus seguidores: "Dejad que os vea bien", dijo.

El momento más apoteósico de la velada llegó con "Fortunate son", que hizo vibrar las gradas hasta tal punto que parecía que los fantasmas de la banda iban a abalanzarse en cualquier momento sobre la pista.

Fogerty se despidió y volvió con dos bises, "Rockin'all over the wood" y la esperada "Proud Mary", antes de cerrar la velada con un caluroso "I love you, Madrid".

Hace cuarenta años que Creedence compartió escenario, entre otros, con la desaparecida Janis Joplin, con Jefferson Airplane o The Who, pero la energía del líder y alma del grupo demostró anoche que, al menos en lo musical, todavía queda algo de aquel espíritu que impregnó las calles de Woodstock.